El joven manifestó especial tensión por la situación de su hermano, que se encuentra realizando el servicio militar obligatorio.
Shai Steinhaus es uruguayo y vive junto a su novia en un edificio de Yaffo, ciudad ubicada al sureste de Tel Aviv (Israel). El viernes por la noche cuando se fue a dormir "estaba todo bien", pero a las 6:00 su novia lo despertó porque escuchó las alarmas que alertan por la futura caída de misiles.
"No la entendí, pero cuando abrí la ventana estaban las alarma antimisiles. Fuimos a la escalera y nos quedamos como en shock. Generalmente cuando disparan hay un clima enrarecido los días previos, algún tipo de situación donde dicen hicieron que los israelíes hicieron tal cosa entonces van a responder de tal manera", cuenta a Telemundo este domingo.
El edificio donde vive es antiguo y no tiene un bunker propio donde resguardarse de los ataques. "La alarma te avisa con un minuto y medio de anticipación. Vivo en un tercer piso y no me da el tiempo para bajar las escaleras y caminar la cuadra y pico hasta el bunker. Lamentablemente no me queda otra opción que quedarme en la escalera, que es la zona más reforzada de cualquier edificio, y esperar que no impacte en donde estoy", narra.
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Desde la escalera escuchó "explosiones muy cerca". Un misil que no pudo ser interceptado por la cúpula de hierro cayó a "15 minutos caminando a pie" de donde vive.
Apenas terminaron las explosiones llamó a su padre, que vive hacia el norte, para preguntar cómo se encontraba la familia. En especial consultó por su hermano que está haciendo el servicio militar obligatorio. "Mi hermano estaba con ellos porque es fin de semana (y tiene libre para descansar), pero a las pocas horas lo mandaron a otra base y está esperando instrucciones. Su base está cerca de la franja de Gaza y fue atacada y no quedó nada, así que lo mandaron a otra base", cuenta Shai, que reconoce sentir "muchos nervios" por la situación de su familiar.
"Tiraron la barrera que divide la franja de Gaza con el sur de Israel. Entraron en camionetas decenas de terroristas y se infiltraron en los pueblos y empezaron a matar mujeres, niños, ancianos. Cuando creíamos que no podía ser peor, nos enteramos que después de la matanza empezaron a subir gente a los camiones y los llevaron a la franja de Gaza. Hay más de 100 personas secuestradas. Esta gente cometió un crimen indescriptible de manera sorpresa y sin provocación", indicó.
Este domingo en las calles "no hay un alma" y los comercios están cerrados. "Hay mucha tensión. La gente está viendo las noticias y tratando de ayudar de la manera que pueden. Fui con mi novia a donar sangre y no nos dejaron porque el hospital está colapsado en el buen sentido, lleno de gente intentando donar", contó. En el sur del país, sin embargo, los centros de salud también están colapsados, pero con los heridos por los ataques.
¿Cómo es vivir con miedo? "Ayer fue estrés absoluto, la noche la pasas con miedo, con la ventana abierta, te dormís medio vestido por si tenés que bajar. Cada uno lo vive diferente. En mi caso estoy muy en contacto con las noticias, viendo como se puede ayudar, pasando información. Es una sensación que no te puedes sacudir: te suena el celular y ves una noticia que encontraron 200 muertos en una zona donde había una fiesta electrónica y te quedas helado y no podes creer el horror. Te llega un video nuevo de un niño secuestrado acosado por terroristas. Es duro. Uno tiene que manejarlo de la mejor manera posible, estar concentrado, estar con los afectos y esperar, lamentablemente esperar", expresó.
Las disposiciones del gobierno fueron la clausura de todos los centros educativos y espacios culturales, deportivos y de entretenimiento, la evacuación de los poblados cercanos a la franja de Gaza y la declaración de estado de emergencia nacional y la oficialización de la guerra contra Hamás.

