El número de fallecidos ascendió a cuarenta, mientras que hay ocho millones de hogares sin energía eléctrica.
El estado más afectado es el de Nueva York. El transporte es un caos, ya que los ómnibus, tranvías y subtes permanecen inactivos por las inundaciones. La zona del bajo Manhattan quedó plenamente inundada.
Los cuarenta muertos elevan a más de cien las víctimas del Sandy, que ya pasó por Haití y Cuba. El lunes, el alcalde de Nueva York declaró el toque de queda para evitar así mayores problemas.
Lo peor ya pasó, pero ahora los ciudadanos comienzan a sufrir las consecuencias.
