El expresidente brasileño, condenado a 27 años de cárcel, fue trasladado desde su domicilio en Brasilia a dependencias de la Policía Federal
Jair Bolsonaro fue enviado nuevamente a prisión este sábado luego de que la justicia brasileña entendiera que existía riesgo de fuga. Según la decisión judicial, el expresidente intentó retirarse la tobillera electrónica con la que era monitoreado mientras cumplía prisión domiciliaria.
El exmandatario, condenado en setiembre a 27 años de cárcel por conspirar para impedir la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva tras las elecciones de 2022, permanecía desde agosto en su casa en un condominio de Brasilia. El juez Alexandre de Moraes había impuesto ese régimen por considerar que Bolsonaro buscaba “obstruir el proceso” en su contra.
Ahora, el magistrado ordenó su traslado a prisión preventiva al advertir indicios de “una estrategia para posibilitar la fuga”. Entre ellos mencionó una manifestación convocada por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, para la tarde de este sábado frente a la residencia del expresidente, y un intento ocurrido en la madrugada en el que Bolsonaro habría intentado “romper el dispositivo electrónico de rastreo para asegurar el éxito de su fuga, facilitada por la confusión causada por la manifestación convocada por su hijo”.
La defensa dijo haber recibido la noticia con “profunda perplejidad” y aseguró que el exmandatario, de 70 años, está en un estado de salud “delicado” y que “su prisión puede poner su vida en riesgo”. Anunciaron que presentarán un recurso contra la decisión.
Bolsonaro fue trasladado a un complejo de la Policía Federal en Brasilia, donde los detenidos realizan exámenes médicos antes de ser enviados a prisión. En las inmediaciones, aumentó el movimiento de personas durante la mañana. Un grupo de mujeres incluso descorchó una botella de vino espumante para celebrar la detención. “¡Cuánta alegría, cuánta felicidad, es bien merecida!”, dijo a AFP Ana Denise Sousa, profesora de filosofía de 47 años.
Por su condición de expresidente, deberá permanecer separado del resto de los reclusos, en una sala sin barrotes y con “comodidades dignas”, como marca la ley brasileña.
Flávio Bolsonaro había convocado el viernes a una “vigilia” por la salud de su padre y “la libertad de Brasil”. “¿Vas a luchar por tu país o simplemente vas a mirar todo desde tu celular en el sofá de tu casa? Te invito a luchar con nosotros”, afirmó en un video difundido en redes sociales.
Según el juez, esa movilización abría la posibilidad de una fuga hacia alguna de las embajadas cercanas al condominio del expresidente, ubicado a unos 15 minutos en auto del sector donde está, entre otras, la embajada de Estados Unidos.
La orden de prisión preventiva deberá ser ratificada el lunes por el resto de los integrantes de la primera sala del tribunal en votación virtual.
El gobernador de San Pablo, Tarcisio de Freitas, criticó la decisión. “Sacar a un hombre de 70 años de su hogar, sin tener en cuenta su grave estado de salud e ignorando todos los llamamientos (…) no sólo es irresponsable sino que también viola el principio de la dignidad humana”, escribió en X.
A mediados de noviembre, la corte suprema había rechazado por unanimidad un recurso para que Bolsonaro cumpliera la condena en su domicilio. Sus abogados volvieron a solicitarlo el viernes “por razones humanitarias”, pero Moraes descartó el planteo tras los hechos de la madrugada.
Bolsonaro arrastra secuelas de la puñalada que recibió en 2018 durante la campaña presidencial, y ha pasado por múltiples cirugías desde entonces. Según la defensa, sufre reflujo e “hipo incontrolable” que le provocan dificultad para respirar y desmayos.
Los abogados anticiparon que presentarán nuevos recursos para apelar la sentencia. El plazo vence el lunes.
Con información de AFP

