Miles de personas escapan de la guerra en el norte de África y cruzan el Mediterráneo como último recurso.
La imagen que ilustra esta nota muestra a decenas de inmigrantes africanos que se trepan al costado de un tren en Macedonia para tratar de dirigirse a Serbia. Son solo una muestra de los 160.000 que escaparon de la guerra en África, se lanzaron a cruzar el Mediterráneo y luego buscaron como pudieron un medio de transporte para los países más ricos de Europa, los que están al norte.
Grecia es el país que ha visto más inmigración ilegal. Los barcos siguen llegando cargados de hombres, mujeres y niños y el Estado debió reforzar a la Policía del sur para hacer frente a la crisis, que ha desatado algún enfrentamiento con las fuerzas del orden. Un joven sirio relató a Euronews que el grupo con el que llegó a la costa griega por la noche estaba conformado por universitarios licenciados que dejaron la ciudad de Alepo escapando por su vida.
En los primeros siete meses de 2015, en las costas griegas desembarcaron 124.000 refugiados, según números de la Onu. Los desembarcos ilegales en el país se incrementaron un 700% entre enero y julio con respecto al mismo período de 2014.
