Líder supremo iraní Alí Jamenei, fue un estratega hábil que nunca dudó en recurrir a la represión y que superó muchas crisis

Jamenei dominó Irán desde que asumió el poder en 1989, sucediendo al fundador de la república islámica, el ayatolá Ruholá Jomeiní.

El líder supremo iraní Alí Jamenei, cuya muerte fue anunciada este sábado por el presidente estadounidense Donald Trump, fue un estratega hábil que nunca dudó en recurrir a la represión y que superó muchas crisis al frente del sistema teocrático de la república islámica.

De momento, Irán no confirmó el deceso del dirigente de 86 años, pero Donald Trump publicó en su red Truth Social que "Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, está muerto".

Jamenei dominó Irán desde que asumió el poder en 1989, sucediendo al fundador de la república islámica, el ayatolá Ruholá Jomeiní.

A lo largo de décadas reprimió brutalmente una serie de protestas, como la movilización estudiantil de 1999, las manifestaciones masivas desencadenadas en 2009 por unas controvertidas elecciones presidenciales y una ola de contestación en 2019.

Siempre con turbante negro y una espesa barba blanca, Jamenei también sofocó duramente el movimiento "Mujer, Vida, Libertad" de 2022-2023, desencadenado por la muerte de Mahsa Amini, detenida por supuestamente infringir el estricto código de vestimenta impuesto a las mujeres.

El líder supremo tuvo que esconderse durante la guerra de 12 días en junio de 2025 provocada por un ataque sin precedentes de Israel, su enemigo acérrimo, que puso de manifiesto la profunda penetración de los servicios de inteligencia israelíes en las estructuras iraníes.

Pero sobrevivió a la guerra y, ante la nueva ola de protestas que sacudieron el país a comienzos de este año y cuya represión se saldó con miles de muertos, según varias oenegés, apareció desafiante como nunca.

AFP