Ministro de Economía de Michel Temer valoró implementar un impuesto temporal

Henrique Meirelles habló de la importancia de equilibrar las cuentas nacionales. Según el propio Temer, las reformas no afectarán los derechos adquiridos.

Entrevistado a la mañana del viernes por la cadena Globo, el ministro de Economía del presidente interino Michel Temer, Henrique Meirelles, recordó que trabajó mucho tiempo en el sector bancario y que por eso llevará adelante una gestión técnica y profesional. Afirmó que los bancos públicos deben cumplir el rol de financiar el consumo y la producción.

Meirelles dijo también que la carga tributaria es muy elevada y que la prioridad es lograr un equilibrio de las cuentas públicas sin subir los impuestos. Entonces explicó que se debe analizar un impuesto temporal o “idealmente que no haya, pero lo importante es que esa decisión no sea tomada precipitadamente”.

“Ahora vamos a hacer las cosas como tienen que ser hechas: analizar la situación y dentro de unos días entonces tendremos el diagnóstico para actuar”, dijo.

Entre las reformas que planea, adelantó que la fundamental es la de la del sistema de previsión social.


En su discurso de asunción, Michel Temer había hablado de un gobierno de unificación nacional y pacificación de los ánimos en el agitado país norteño.

Afirmó también que es necesario lograr reformas, pero negó que alguna de estas afecte los derechos adquiridos por los brasileños. Además aseguró que no intervendrá con la investigación Lava Jato, que se ocupa de los casos de corrupción en torno a Petrobras.

En el terreno económico, Temer dijo que una de las metas es estimular la creación de puestos de trabajo y el desafío es detener el proceso de caída libre de la actividad económica que provocó pérdida de empleo.

También defendió cambios en los gastos del gobierno para ganar en eficiencia, lo que no fue una preocupación en los últimos tiempos, de acuerdo con lo que comentó. En ese sentido, dijo que se debe llegar a la “democracia de la eficiencia”.

El gabinete de Temer tiene ocho ministros menos que el de Rousseff. Trece de ellos fueron diputados o senadores y representan a once partidos diferentes, la fórmula encontrada para lograr la aprobación de proyectos importantes en el Congreso.


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