Rio de Janeiro brilló con su Carnaval pese a recortes presupuestarios

Las escolas no se reservaron la denuncia social conb la vida en las favelas.

Hubo mensajes de tolerancia en el comienzo del carnaval de Rio de Janeiro. Con mucha purpurina, carros alegóricos, miles de integrantes y una poderosa batería de percusión, las escolas lograron reafirmar su barroquismo pese a la pérdida de los subsidios ordenada por el alcalde evangélico de la ciudad y a la “guerra cultural” desatada por el gobierno de Jair Bolsonaro.

La primera en desfilar fue Estacio de Sá, con un “enredo” que rindió homenaje a la piedra, una materia vinculada a las grandezas y miserias del país. Espectaculares escenografías ilustraron el expolio de las riquezas mineras o la fiebre del oro durante los años 80 en Sierra Pelada, que se saldó con un desastre humano y ambiental. Mangueira, la vigente campeona, mostró a un Jesús con jean y corona de espinas bailando junto a sus discípulos en una favela. Pero el baile era interrumpido por policías que dispersaban al grupo a golpes de cachiporra. Una metáfora de la vida en esas barriadas, donde 1.800 personas fueron abatidas en intervenciones policiales en 2019.

Al fin del cortejo, una carroza monumental mostró un Jesús de piel oscura crucificado, con la inscripción “Negro” en lugar de “Inri” sobre la cruz. Otras de las escolas que participaron en la primera jornada fueron Viradouro, con un homenaje a la resistencia de mujeres esclavas, Portela, honrando a los indígenas que vivían en la región de Rio antes de la colonización portuguesa, y Uniao da Ilha, que colocó encima de una carroza un helicóptero de tamaño casi natural sobrevolando una comunidad, representando la violencia en las favelas.  Pero no solo Rio de Janeiro se vistió de fiesta por el carnaval. El baile y la música inundaron también las calles de varias ciudades del mundo.

En la boliviana Oruro, a 400 km de La Paz, celebraron el desfile inaugural de un carnaval declarado patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la Unesco. En la española Cádiz, las distintas agrupaciones y coros recorren las calles ofreciendo sus coplas al pueblo, en una fiesta que se extiende durante 10 días. En Croacia la fiesta es en Rijeka, una ciudad sobre el Adriático que celebra uno de los carnavales más grandes de Europa. Más de 11.000 personas participaron del desfile que contó con casi un centenar de grupos croatas y 25 agrupaciones de otros países.

En Bélgica, en cambio, la celebración ha estado envuelta en la polémica. El carnaval de Alost data de hace varios siglos y es conocido por hacer sátira de figuras públicas. Pero en los últimos años fue objeto de duras críticas por la representación que hizo de los judíos, considerada insultante. El año pasado, la Unesco lo retiró de su lista de patrimonio de la Humanidad por antisemitismo.


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