La Habana respondió que no aceptará presiones y que está dispuesta a defender su soberanía “hasta la última gota de sangre”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este domingo una dura advertencia al gobierno cubano, al instarlo a “alcanzar un acuerdo” o enfrentar consecuencias no especificadas. Además, aseguró que a partir de ahora se cortará el flujo de petróleo y dinero proveniente de Venezuela hacia la isla.
“¡No habrá más petróleo para Cuba. Cero!”, escribió Trump en su red Truth Social. “Les sugiero encarecidamente que alcancen un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde”, agregó.
Las declaraciones se producen una semana después de la operación militar estadounidense en Caracas que derivó en la captura del presidente venezolano depuesto, Nicolás Maduro, y que dejó decenas de muertos entre fuerzas de seguridad venezolanas y cubanas.
La respuesta desde La Habana no tardó en llegar. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, rechazó de plano las amenazas. “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer”, afirmó en la red X, y sostuvo que el país está preparado para defenderse “hasta la última gota de sangre”.
Desde comienzos de los años 2000, Cuba ha dependido en gran medida del petróleo venezolano, suministrado en el marco de acuerdos firmados durante el gobierno de Hugo Chávez. Trump volvió a apuntar a esa relación y aseguró que La Habana recibió durante años “grandes cantidades de petróleo y dinero” a cambio de brindar “servicios de seguridad” a los gobiernos venezolanos. “Eso se terminó”, remarcó.
Trump firmó un decreto para proteger activos y fondos petroleros de Venezuela en Estados Unidos
El mandatario estadounidense incluso republicó un comentario que sugería al secretario de Estado, Marco Rubio, como eventual “presidente de Cuba”, y respondió: “¡Suena bien para mí!”.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, negó las acusaciones y afirmó que Cuba “no recibe ni ha recibido nunca compensación monetaria o material por servicios de seguridad a ningún país”. También defendió el derecho de la isla a importar combustible de los mercados que estén dispuestos a venderlo y acusó a Estados Unidos de comportarse como “un hegemón criminal y descontrolado”.
Cuba enfrenta desde hace más de seis décadas el embargo económico impuesto por Estados Unidos y atraviesa actualmente su peor crisis en 30 años, con inflación, cortes de energía, escasez de alimentos y medicamentos, un deterioro del sistema sanitario y una ola migratoria sin precedentes.

