Autoridades afirman que desnutrición de presos del Comcar se debe a abusos entre reclusos

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El director del INR reconoció la situación pero aclaro que el funcionario carcelario no controla que la comida se dé en boca al recluso.

La constatación de cuatro presos del módulo 8 del Comcar en estado de desnutrición puso al descubierto una situación de violencia, descontrol y falta de presencia estatal en esa área de la cárcel, según explicó a Telemundo el comisionado parlamentario Juan Miguel Petit. Una situación que además reconocen las propias autoridades carcelarias al señalar que no se trata de la primera vez que ocurre. Sino que existen varios casos y que es parte de un esquema de torturas que unos presos infringen sobre otros al no dejarles ingerir alimentos.

El módulo 8 alberga a más de 700 presos y cuenta con poco más de diez guardias, los prisioneros permanecen en sus celdas durante meses y no existen actividades socioeducativas. En ese contexto, según explicó Petit, ciertos reclusos terminan por ejercer el poder sobre otros en improvisadas organizaciones que, mediante violencia y extorsión, establecen las reglas.

Algunos guardias, que se encuentran en inferioridad numérica, cuando detectan esas situaciones las denuncian. Así se supo de estos prisioneros que no comían regularmente desde hace meses.

“Absoluta falta de presencia estatal. Entonces lo que impera es la violencia. Estamos recibiendo alarmantes denuncias de violencia entre los presos que le sacan la comida a otros. Eso está pasando por la omisión del Estado”, aseveró Petit.

El director del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), Gonzalo Larrosa,  no solo reconoce la situación sino que asegura que no es nueva. Contó además que cuando se detectan esas conductas se hacen las denuncias judiciales y las investigaciones correspondientes, pero dado el número de presos y la pequeña proporción de funcionarios el abordaje no es sencillo.

“No es la primera vez que pasa que se encuentran casos de internos que no comen, no porque la comida no sea proporcionada por el Estado, sino porque cuando comparten la celda los mismos internos no dejan que la comida les llegue. El funcionario no controla que la comida se dé en boca. Lo que ocurre en esos casos es tortura por parte de los otros compañeros de celda. Y siempre se la agarran con los más débiles”, sostuvo Larrosa.

Para el comisionado parlamentario la situación demanda una solución urgente que no se debe seguir dilatando.