Celulares en clase: ANEP crea un grupo de trabajo con Ceibal para evaluar posibles regulaciones

El objetivo es estudiar distintas acciones que permitan ordenar el uso de los celulares en clase, aunque el presidente de la ANEP aclaró que los estudios aún no ofrecen conclusiones definitivas.

El presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Pablo Caggiani, se refirió este jueves al debate sobre el uso de celulares en los centros educativos y anunció la creación de un grupo de trabajo junto a Plan Ceibal para evaluar posibles regulaciones.

Las declaraciones se dan luego de que Ceibal presentara un estudio sobre “la gestión de celulares en aulas” de Ciclo Básico, que analiza cómo incide el uso de los dispositivos en la dinámica educativa.

“Nosotros tenemos, a partir de lo que ha sido un conjunto de preocupaciones que se han planteado, un grupo que viene monitoreando estos temas junto a Plan Ceibal”, explicó Caggiani.

El jerarca subrayó que Uruguay tiene una característica particular en comparación con otros países, debido al rol que cumple Ceibal en la política educativa digital.

“Uruguay tiene la particularidad, a diferencia de otros países, que tiene una agencia, que es el Ceibal, que se dedica efectivamente a distribuir dispositivos, pero también plataformas y a abordar los temas de ciudadanía digital”, señaló.

Informe al Codicen y nuevo grupo de trabajo

El informe elaborado por ese equipo fue presentado en la sesión del martes pasado del Consejo Directivo Central (Codicen), donde se resolvió avanzar con nuevas instancias de análisis.

“Ese grupo presentó un informe en la sesión del martes pasado del Codicen y allí se resolvió conformar un grupo con todas las direcciones generales de la ANEP y Ceibal”, indicó Caggiani.

El objetivo es estudiar distintas acciones que permitan ordenar el uso de los celulares en clase, aunque el presidente de la ANEP aclaró que los estudios aún no ofrecen conclusiones definitivas.

“La evidencia todavía no es concluyente en ninguno de los sentidos, pero lo que sí aparece y emerge es un conjunto de acciones que toman centros educativos o que están basadas en normativa, en el caso de Primaria”, sostuvo.

En muchos casos, explicó, se trata de acuerdos de funcionamiento dentro del aula. “Si estamos trabajando no estamos con el dispositivo; si usamos el dispositivo lo usamos para trabajar”, resumió.

Qué plantea el estudio de Ceibal

El informe presentado por Ceibal analiza experiencias de centros educativos que implementaron diferentes estrategias para gestionar el uso de celulares.

Según consignó El Observador, el estudio concluye que “el celular no se recibe como un problema aislado, sino vinculado a dinámicas más amplias de convivencia, acuerdos institucionales y socialización”.

En los centros que aplicaron medidas restrictivas estrictas, se registraron cambios en el funcionamiento de los espacios educativos. El documento señala que “las medidas restrictivas estrictas mejoran el clima de aula y la interacción presencial en recreos”.

Sin embargo, también advierte que estas medidas requieren ciertas condiciones institucionales para funcionar adecuadamente, entre ellas apoyo de las familias y recursos alternativos que permitan sostener actividades educativas sin depender de los dispositivos personales de los estudiantes.

El estudio además identifica que muchos conflictos que aparecen dentro del salón de clases se originan en dinámicas externas al centro educativo, lo que posiciona al celular como un elemento que conecta esas situaciones con la vida cotidiana del ámbito escolar.

Entre sus recomendaciones finales, el informe plantea evitar prohibiciones absolutas en contextos donde no existen alternativas tecnológicas disponibles.

Para Caggiani, el desafío no pasa únicamente por restringir el uso de dispositivos, sino también por educar sobre su utilización. “Acá hay mucha cosa que no está basada en evidencia y por eso es importante monitorear permanentemente”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que el sistema educativo tiene un rol clave en la formación digital de los estudiantes. “Si no es la educación pública la que enseña a los gurises las cuestiones centrales de la ciudadanía digital —desde cuándo paro de usar el dispositivo, para qué lo uso, cómo manejo mis datos o cómo me relaciono ahí—, ¿quién se lo va a enseñar?”, concluyó.