"En unos 6 kilómetros divisé unos cuatro, y eso despertó la alerta": el testimonio de la guía que encontró primeros cisnes muertos por gripe aviar

En base a su experiencia, la guía agregó que los cisnes de cuello negro son “una especie muy sensible”, sobre todo en relación a cómo pueden verse afectados por variaciones en el clima o su alimentación.

El 14 de febrero el gobierno uruguayo confirmó la detección de los primeros casos de gripe aviar. Fue en cisnes de cuello negro que estaban en la Laguna Garzón, en el departamento de Rocha. La noticia se supo luego de que estuviesen disponibles los exámenes que detectaron la enfermedad. Pero la sospecha se detectó días, cuando una guía de la zona encontró varios cisnes muertos durante una de sus recorridas.

“Soy guía de naturaleza, así que estaba en una recorrida cotidiana; en este caso, había salido en kayak con una turista extranjera. Enseguida que empezamos el recorrido me encontré al primero, pero no me llamó mucho la atención”, contó Ana Amorín en diálogo con Telemundo, y agregó: “Pero seguimos el recorrido, hicimos unos seis kilómetros, y en ese trayecto divisé unos cuatro, y eso sí me despertó la alerta”.

Frente a ese escenario, una vez concluido el recorrido, Amorín regresó a su casa y dio el aviso de lo que había visto a los guardaparques de la zona. 

“Todo sucedió muy rápido. Enseguida vino la veterinaria, hizo controles y 48 horas después llegó la noticia que todos sabemos”, afirmó, y agregó que los cisnes muertos “estaban muy cerca unos de otros”.

Amorín explicó además que los cisnes de cuello negro no suelen verse estacionados en la zona de la laguna donde ella encontró los ejemplares muertos: en la zona de la playa de El Caracol, a orillas de la Laguna Garzón. “Hay una colonia grande, pero está más al fondo de la laguna, en la zona del Bonete, que es una zona de anidación, donde suele haber cientos. Pero en la zona de la playita suelen estar solo un ratito”, apuntó.

Hasta ahora Amorín no ha sido comunicada de un protocolo de actuación que modifique su trabajo en la zona, y la laguna permanece abierta para visitas. No obstante, remarca la importancia de estar atentos a las recomendaciones de las autoridades.

En base a su experiencia, la guía agregó que los cisnes de cuello negro son “una especie muy sensible”, sobre todo en relación a cómo pueden verse afectados por variaciones en el clima o su alimentación.

Hasta ahora todos los más de 100 casos de gripe aviar fueron detectados en cisnes de cuello negro, todos en la laguna Garzón.