Especialista en lavado de activos explicó que los casinos están obligados a detectar el origen de los fondos

Leonardo Costa habló sobre el caso de Mónica Rivero, que estafó 7,6 millones de dólares.

Mónica Rivero fue Ana Rodríguez durante dos años en la barra del chuy, adonde llegó tras estafar 7,6 millones de dólares a la automotora Julio César Lestido, donde trabajó durante casi 25 años.

Del total, cuatro millones de dólares los habría apostado en el casino en la última década, junto a sus hermanos y su esposo.

Los casinos están bajo control nacional, pero también internacional en el caso de los privados. Rivero, jugaba en el hotel Conrad.

“O los controles fallaron o si se hicieron pueden haber sido parte del fraude. Rivero tenía la tarjeta VIP y es de suponer que cuando entra a esa situación los controles se intensifican”, explicó el especialista en lavado de activos, Leonardo Costa.

Los casinos están obligados a cumplir con las leyes de anti lavado desde 2004. Deben conocer el origen de los fondos y su trasiego. Además, aplican un sistema de clearing para detectar a apostadores que puedan representarle un riesgo y esta es información que se comparte a nivel internacional.

Sobre la no detección del faltante de dinero por parte de la auditora KPMG, corresponde investigar si pudo haber detectado el fraude. Rivero llevó adelante la estafa durante años falsificando el pago a proveedores.

“Pueden ser problema de control interno, pudo haber sido un fraude de una persona que trabajaba en una empresa. Hay que ver el rol de la auditora, porque claramente no se vincula al lavado de dinero, pero sí pudo o debió haber detectado el fraude que ocurrió”, sentenció Costa.


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