"Espero cumplir mi sueño": con clases en pista y caballos mecánicos, la Escuela de Jockeys en Las Piedras ya formó a diez generaciones

"Cuando ellos le empiezan a agarrar el gustito, ahí es lindo”, valoró uno de los docentes.

En el Hipódromo de Las Piedras (Canelones) funciona desde hace más de diez años la Escuela de Jockeys y Vareadores. Desde entonces, han egresado 80 alumnos y cerca de 40 llegaron a convertirse en jinetes profesionales. Actualmente hay seis estudiantes; varios son del interior y durante el período de clases viven en el hospedaje que ofrece el hipódromo. 

“La Escuela de Jockeys y Vareadores nació en el año 2014 en el Hipódromo de Las Piedras con el objetivo de formar jinetes y jockettas, pero, sobre todas las cosas, formar personas. Han egresado unos 80 alumnos de un total de 130 en 10 generaciones que hemos formado desde 2014. De esos 80 egresados, unos 40 aproximadamente hoy son jockeys profesionales”, contó a Telemundo el encargado del centro de estudios, Agustín Menéndez.

Cada año, entre enero y febrero está la instancia de reclutamiento, para luego en marzo dar las pruebas de selección. Finalmente, los cursos inician en abril y terminan entre noviembre y diciembre.

Las clases abordan tanto trabajo a nivel del salón como en la propia pista de carreras. Y entre los docentes hay exjockeys, que aportan su conocimiento y experiencia: “Siempre hay algo para corregir, tanto en Maroñas como en Las Piedras. Entrenan entre las 06:30 y las 11:00 horas. Ahí yo me encargo de vicharlos, corregirlos, conversar con ellos. Es un seguimiento”, explicó Miguel Heredia, exjockey profesional.

También los estudiantes entrenan en caballos mecánicos, algo que es una innovación si se lo compara con la época en la que entrenaba Heredia: “Es de gran ayuda, es sensacional, porque no es lo mismo que el caballo vivo, acá los podés corregir en el acto. Cuando ellos le empiezan a agarrar el gustito, ahí es lindo”.

“Me ha dejado muchos aprendizajes”

Actualmente hay seis alumnos que se preparan para la recta final del curso. Varios de ellos son del interior, por lo que, durante el período de clases, residen en apartamentos ubicados en el recinto del hipódromo. Todos sueñan con competir. 

“Me ha dejado muchos aprendizajes”, dijo el alumno Leonardo Silva, que es de Tacuarembó y vive en la escuela.

“Me va muy bien, al principio me costó, pero ahora me está yendo bien de bien”, contó Triana Recarey, también alumna de la escuela.

“Entrar a la escuela siempre fue mi sueño. Hasta ahora me va bien. Espero poder cumplir mi sueño y que me vaya bien”, agregó por su parte la estudiante Victoria Fadigatti.