Participaron de asaltos con túneles en Brasil, incluido el mayor robo a un banco en la historia del país, con un botín cercano a los 60 millones de dólares
Dos de los ciudadanos brasileños imputados en Uruguay por intentar robar un banco mediante la excavación de un túnel en Ciudad Vieja cuentan con un extenso y sofisticado historial delictivo. Lejos de ser improvisados, ambos habían participado en al menos dos intentos similares en Brasil, uno de ellos considerado el mayor robo bancario de la historia de ese país.
El antecedente más impactante se remonta a 2005, cuando un grupo de delincuentes alquiló una casa cercana al Banco Central de Fortaleza. Desde el exterior, el lugar simulaba ser una empresa de jardinería llamada Grama Sintética, una fachada que permitió ocultar durante meses una compleja operación criminal.
En el interior de la vivienda, unas 30 personas con conocimientos en ingeniería, matemáticas y excavación trabajaron de forma constante para construir un túnel de 78 metros de largo, con iluminación, ventilación y refuerzos de madera. El pasaje subterráneo tenía cuatro metros de profundidad y apenas 70 centímetros de ancho, y conectaba directamente con la bóveda del Banco Central.
La tierra extraída no despertó sospechas, ya que era coherente con la actividad de jardinería del local. Incluso, los delincuentes llegaron a fabricar y regalar artículos promocionales a los vecinos para reforzar la apariencia de legalidad del negocio.
El golpe se concretó el fin de semana del 6 y 7 de agosto. Sin realizar un solo disparo, los asaltantes desactivaron alarmas y sensores, perforaron más de un metro de concreto reforzado y accedieron a la bóveda. El robo recién fue descubierto el lunes siguiente, cuando el banco reabrió sus puertas.
El botín superó los 165 millones de reales, unos USD 60 millones de la época. Se trataba de más de tres toneladas y media de billetes antiguos y deteriorados, destinados a ser retirados de circulación, lo que hacía que no estuvieran asegurados y fueran difíciles de rastrear. Mediante un sistema de poleas, el dinero fue trasladado en varios viajes desde la bóveda hasta la casa, que luego fue cubierta con cal para eliminar rastros.
Aunque el plan fue ejecutado con precisión, el uso posterior del dinero terminó delatando a parte de la banda. Uno de los involucrados compró diez autos en efectivo, lo que levantó sospechas y permitió avanzar en la investigación. Finalmente, la policía brasileña detuvo a 36 personas vinculadas al caso. El robo incluso inspiró una serie de Netflix, dada la magnitud y complejidad del operativo.
Además, los mismos delincuentes también fueron vinculados a otro intento de robo ocurrido en San Pablo en 2017. En esa ocasión, habían excavado un túnel de unos 600 metros de largo y 1,5 metros de altura con el objetivo de sustraer cerca de 330 millones de dólares. Sin embargo, el plan fue frustrado y 16 personas fueron detenidas antes de concretar el asalto.

