Jihad Diyab está en coma, según médicos del SMU

Médicos de la Administración de los Servicios de Salud del Estado lo están atendiendo.

El grupo Vigilia por Jihad Diyab publicó que a las 13 horas Diyab se desmayó y que los médicos de ASSE le aplicaron suero para hidratarlo, “siguiendo el protocolo médico que indica que si el paciente pierde el conocimiento, su doctor tiene la potestad de decidir por él qué medidas de urgencia tomar para salvarle la vida”.


En tanto, un equipo del Sindicato Médico tenía previsto visitarlo esta tarde para constatar su salud.

El Sindicato Médico tiene un equipo que asesora y hace seguimiento a personas en huelga de hambre desde hace más de treinta años. Desaconseja la medida a personas con patologías crónicas o psiquiátricas y firma un contrato con la persona que va a realizar la medida. “En ese contrato también está el compromiso de que la persona debería salir de la huelga de hambre si el médico a cargo piensa que corre riesgo su salud”, explicó la Dra. Julia Galzerano.

“También están las huelgas salvajes, que son las huelgas que empezaron sin ninguna supervisión médica y llegado el momento piden el apoyo del Sindicato”, agregó Galzerano.

Esos casos son los más difíciles, donde se busca establecer relación con la persona después que la huelga de hambre ya está en marcha. En el caso de Diyab, llegaron a través de un pedido del grupo de apoyo que fue aceptado por el refugiado sirio. “La confidencialidad para el médico tiene que ver con todo su accionar, pero en este caso mucho más. Hay mucha presión por todos lados. Si él autoriza porque quiere que esto se haga más público no tenemos problema, pero si él no autoriza no vamos a dar información de la salud”, estableció Galzerano.

Una huelga de hambre implica una afectación progresiva de la salud del paciente. “La sensación de hambre desaparece al tercer día. Entre el tercer y quinto día el cuerpo empieza a necesitar energía lo que hace es actuar sobre las grasas, la energía la saca de ahí. Depende del capital del individuo, a las tres semanas se queda sin grasa y empieza a consumir los músculos”, explicó Galzerano. Desde esa cuarta semana empieza a comprometerse la visión y la audición, además aumenta el dolor, y desde la sexta afecta el corazón. Además, se liberan toxinas altamente peligrosas.

“Eso es con lo que estamos hablando de huelga de hambre de sólidos. En la huelga de hambre de líquidos el tiempo es mucho menor. Se habla de siete a diez días, y los problemas van por la deshidratación, la insuficiencia renal, arritmias, problemas cardíacos y por supuesto la muerte”, informó Galzerano.

Se puede plantear el conflicto ético si Diyab se niega a ser atendido, algo que ya ocurrió en el caso de los vascos en 1994 cuando el Sindicato Médico se retiró del seguimiento de la huelga de hambre.


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