La historia de Santiago: el niño de cuatro años que sobrevivió a una bala perdida – Teledoce.com

La historia de Santiago: el niño de cuatro años que sobrevivió a una bala perdida

Médicos resolvieron dejar la bala alojada en la cabeza del pequeño porque no traía riesgos.

Pasaron poco más de nueve meses desde la noche del 17 de octubre, cuando una bala perdida atravesó el techo de zinc de la casa de Gimena Albornoz en el barrio Casavalle e impactó la cabeza de su hijo Santiago, de cuatro años, que miraba televisión en el living.

Gimena no puede hablar del traumático episodio sin llorar, recordando cómo su pequeño hijo se debatía entre la vida y la muerte. Siente un profundo agradecimiento porque Santiago sobrevivió y tuvo una formidable recuperación pero también se siente indignada ante la falta de respuestas por este episodio, del que nadie se hace responsable.

“Es muy injusto y muy indignante. Lo único que puedo agradecer es a la familia, a mis suegros y a mi mamá. Ahora queda remarla como pueda, porque del Estado no podés esperar nada, de nadie”, expresó la madre de Santiago.

Gimena intentó tramitar en el BPS una pensión como víctima de delito violento, pero allí le informaron que no le correspondía.

“Me dijeron que como no fue ni secuestro, ni copamiento, ni muerte del único ingreso del hogar no le correspondía. Lo que le pasó fue un delito violento”, contó Gimena.

Santiago fue sometido a tres operaciones, la última en mayo, y los médicos decidieron dejar la bala alojada en su cabeza, ya que no representa riesgos para su salud. Recientemente obtuvo el alta del cirujano, aunque los tratamientos continúan.

“Se trató con una foniatra, con una maestra psicopedagoga y está con una fisioterapeuta, pero ya prácticamente como que ella le dio de alta porque él en lo motor y en lo físico está bien”, contó la madre.

Las secuelas que dejó la bala en Santiago están relacionadas principalmente a un déficit atencional que está siendo tratado en el centro teletón. Según dicen los especialistas, sus posibilidades de recuperación son verdaderamente promisorias.

“Pudo haber tenido secuelas muy graves y por suerte no las tiene. Ahora la meta es que él logre llegar a primer año y se mantenga sentado haciendo un trabajo, cosa que ahora no hace porque se distrae con otra cosa o no le interesa”, contó la madre de Santiago.

Hace pocos días, Santiago volvió a asistir cuatro horas al jardín de infantes, un síntoma de que su vida está volviendo a la normalidad. Pero Gimena, que debió renunciar a su trabajo en una empresa pesquera para dedicarse 100% a su hijo, aún no ha podido reinsertarse en el mercado laboral.

“Ahora estamos esperando, ahora que él está mejor, volver a retomar una vida laboral como debe ser”, afirmó Gimena.

Uno de los primeros deseos de Gimena luego de lo sucedido era poder mudarse de esa casa que le traía recuerdos de aquella noche. Lo logró gracias al Plan Juntos, y dentro de poco va a estar inaugurando la nueva casa a la que irá a vivir con Santiago y su pareja. Así lo contó Gimena:

“Fue una desgracia que unió a la familia. Mis suegros nos dieron parte de su terreno y el Plan Juntos nos ayudó con los materiales y los especialistas, los albañiles, los arquitectos.

Le faltan unos detalles pero estamos contentos que después que esté la casa y volvamos a trabajar va a ser diferente, vamos a salir adelante si Dios quiere. Ojalá esto quede como un recuerdo feo nomás”.


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