La historia de tres personas que pudieron acceder a una medicación de alto costo para seguir viviendo

No lo podían pagar, pero consiguieron acceder y ahora viven una vida plena. La historia Fabricio, Alicia y María José.

Fabricio es un joven de 17 años de Salto al que habían diagnosticado leucemia cuando tenía 14 años. Ya había realizado todos los tratamientos posibles incluida quimioterapia, pero la enfermedad volvía. Su médico le indicó Trinox, un tratamiento de tres meses que no solo mejoraría su cuadro, sino que podía curarlo. El costo era de 35 mil dólares.

“Lo pedimos, se lo niegan. Y después vino el juicio. Si eso hubiese salido cuando lo pedimos,  habrían agarrado la enfermedad en un paso previo. Eso  hubiese significado menos medicación y como pasó todo ese tiempo, la enfermedad volvió y hubo que pedir más”, contó el padre del joven.

Fabricio dio su testimonio: “Como esto es tan normal para mí, no caigo en que tal vez en abril se pueda terminar prácticamente todo. Cuando pase va a ser como cuando me diagnosticaron, va a ser como un sueño”. Él va a concluir su tratamiento en abril y la enfermedad ya desapareció de su médula según los controles.


El próximo caso es el de Alicia, una docente de Maldonado que diez años atrás fue diagnosticada con Mielofibrosis. Se trata de una enfermedad que ataca los huesos y destruye la médula ósea. Necesitaba una medicación, Ruxolitiniv, que cuesta 6 mil dólares al mes y que debe tomar de por vida.

“El médico me dijo: yo no te dejo tomar una pastilla hasta que no tengas un colchón de por lo menos seis cajas. Porque mientras tanto tenemos que hacer la apelación al Ministerio y ver cómo funciona. Para todo eso necesitas tiempo y el tiempo se te va”, relató Alicia a Telemundo.

La docente contó cómo vivía antes de tomar la medicación. “Mi casa tiene dos pisos, pero en un momento yo vivía abajo. Yo ahora le rehuyo a la escalera, pero la puedo subir, no tengo problema. Yo tenía insuficiencia respiratoria, vivía con nebulizaciones. Un verano la pasé terrible, todo el rato quejándome y buscando aire. Todo eso se fue”, relató. Ahora concurre a las clases de yoga que su hija dicta en un gimnasio.

Alicia tiene la enfermedad controlada desde 2015 cuando empezó a tomar la medicación.


El último caso es el de María José, una chica de 33 años que sufre de esclerosis múltiple y que había perdido la vista y la movilidad. Su pronóstico sin medicación era quedar postrada en una silla de ruedas e ir perdiendo cada vez más control de su cuerpo.

En 2015, tras varias audiencias, consiguió la medicación Fingolimod que cuesta 70 mil pesos al mes. Recuperó la vista y la movilidad y hace cinco meses fue mamá.

“Cuando me diagnosticaron estuve un año de miedos, de shock. Vivía con el miedo de cómo iba a amanecer. Pero ahora tengo confianza, me levanto todos los días bien, veo, logro movilizarme. Hago ejercicio, trabajo, tuve un hijo. Volvió la confianza, emocionalmente y espiritualmente”, contó la joven a Telemundo.


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