Lacalle Pou presentó su programa y propuso cinco grandes “shocks”: austeridad, competitividad, seguridad, social y cultural

La propuesta central pasa por el plan de austeridad, una medida que permitiría ahorrar 900 millones de dólares por año.

El precandidato nacionalista presentó, junto a los 350 técnicos que lo elaboraron, el programa de gobierno para el período 2020-2025. El resumen ejecutivo, posteado también en el sitio web de Lacalle Pou, presenta una estrategia basada en cinco grandes shocks:

Shock de austeridad:

Nosotros creemos que la alternativa no es entre el despilfarro y un ajuste que castigue a la población. Existe otro camino, que consiste en gobernar con austeridad para liberar recursos. Sin duda hay que equilibrar el barco, pero hay que hacerlo sin pasarle la cuenta a los ciudadanos. Esta vez, el esfuerzo tiene que hacerlo el Estado. Para eso hay que fortalecer controles, eliminar gastos superfluos, evaluar resultados. Dicho en breve, hace falta una nueva manera de gestionar, que necesariamente incluirá algunos cambios institucionales.

Shock de competitividad:

Tenemos que crear condiciones para que los uruguayos emprendan, produzcan, exporten, generen empleo. Así nos beneficiamos todos, incluyendo el Estado, que verá aumentar sus ingresos como resultado de un aumento de la actividad económica. Este shock de competitividad exige algunas medidas transversales: nueva concepción en el manejo de las empresas públicas, mejoramiento de la infraestructura, reorientación de la política internacional del país, el impulso a un nuevo modelo de relaciones laborales, el apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas y el fomento de una cultura emprendedora.

Shock de seguridad:

Los uruguayos tenemos que recuperar una convivencia segura y pacífica. Para eso necesitamos tomar medidas que pongan al Estado en condiciones de ejercer sus funciones de prevención, disuasión y represión del delito. Eso requiere introducir cambios en el orden jurídico, reorganizar a la policía, coordinar las políticas de seguridad con las políticas sociales, concretar una profunda reforma del sistema carcelario y lanzar un combate frontal al crimen organizado.

Shock social:

Luego de años en los que primó una concepción asistencialista y tutorial, nosotros afirmamos que la única herramienta eficaz para superar la exclusión y la marginalidad es la esperanza. El convencimiento de que la exclusión y la pobreza pueden ser derrotadas es la base del desarrollo social. Una política social exitosa es aquella que termina por volverse innecesaria, porque sus beneficiarios recuperaron la capacidad de vivir en forma autónoma. Las políticas públicas deben sostener y amparar a los sectores más vulnerables. Para eso hay que cumplir dos grandes tareas: reorganizar la inversión social con un propósito de desarrollo humano sostenible, y adoptar un nuevo estilo de gestión.

Shock de conocimiento y la cultura:

Así es el mundo que se viene: una compleja mezcla de oportunidades y desafíos. Y lo importante es prepararnos para enfrentarlo. Eso requiere, entre otras cosas, entender que una parte importante de la tarea se cumple en el terreno del conocimiento y la cultura, en un sentido amplio del término que incluye las prácticas educativas, la creación de conocimiento, la diseminación de
capacidades para aprovechar las nuevas tecnologías, y la producción y consumo de bienes culturales en sentido estricto.


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