"Me costaba no saltar mucho al lado del anfitrión", dijo el mandatario ante la mirada de los deportistas y del propio Macron, que se encontraba a su lado.
El presidente Luis Lacalle Pou visitó el vestuario de Los Teros tras su debut mundialista, felicitó a los jugadores y le regaló una camiseta de la selección a su par francés Emmanuel Macron. "Me costaba no saltar mucho al lado del anfitrión", dijo el mandatario ante la mirada de los deportistas y del propio Macron, que se encontraba a su lado.
"Tres o cuatro franceses en el otro vestuario repitieron la misma palabra -el mismo concepto- 'pasión'", continuó. En este sentido, enfatizó lo importante que es hacer todo en la vida con pasión.
"Y que lo note gente que no nos conoce", subrayó el mandatario. "Ustedes juegan con el corazón y juegan con pasión", aseguró.
"Sabíamos que el partido de hoy era un partido difícil pero que todos se morían de ganas de jugar y que todos querían llegar así que, la verdad, estamos todos locos de estar acá en Francia, orgullosos del partido que se jugaron, en lo tackles, en las metidas... Los que sabemos de rugby sabemos que cada bola es la última y ese es el espíritu", expresó el mandatario emocionado.
Tras agradecerle a los jugadores, le regaló una camiseta de la selección a Macron y, al tiempo que le tocó los bíceps, bromeó: "Está medio salado, ¿no?". Enseguida las risas y los aplausos resonaron en el vestuario.
Además, Lacalle compartió, junto a autoridades y deportistas, el clásico "tercer tiempo" en el que hubo pizzas, cerveza y mucha alegría tras la buena imagen que dejaron Los Teros pese a la derrota ante los anfitriones.
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