El entorno que poco a poco empieza a recuperar el espacio y a dejar ver la fachada del emblemático edificio de la embajada, que data de 1969.
Las obras en la Embajada de Estados Unidos en Montevideo, que llevan casi seis años, están llegando a su fin, y la primera consecuencia visible es el retiro de contenedores y el vallado que cubrían no solo el edificio sino su entorno en la rambla del Parque Rodó.
Desde hace seis años que al pasar frente a la Embajada de Estados Unidos en la rambla se había vuelto costumbre ver vallado y lonas negras, además de contenedores apilados, grúas y materiales de construcción.
Es que desde el 22 de enero de 2018 se lleva a cabo una obra de remodelación de la sede diplomática que esta semana está llegando a su fin.
Al menos en lo visible hacia el exterior, ya que continuarán algunas obras a la interna del edificio.
Originalmente se esperaba que la remodelación llevara unos 40 meses, pero pandemia mediante, se enlentecieron los procesos y la llegada de los materiales necesarios desde el exterior, entre otros obstáculos, según reportaron desde la sede diplomática.
Lo dilatado de la obra fue objeto de malestar de muchos vecinos que reclamaron por los ruidos y la imposibilidad del uso de espacio público que estaba siendo ocupado por las instalaciones de la propia obra.
De hecho, la embajada aportó dinero, US$722.000 a la Intendencia de Montevideo, para la re-construcción del Paseo de Pescadores, frente a las canteras, como parte de una retribución a la ciudad por las molestias ocasionadas.
El entorno que poco a poco empieza a recuperar el espacio y a dejar ver la fachada del emblemático edificio de la embajada, que data de 1969 y que ahora quedaría aggiornado a los estándares de otras sedes diplomáticas estadounidenses alrededor del mundo.
