"¿Por qué se desistió de las formalidades acordes a una compra de este nivel?": estatal china criticó a Uruguay por adquisición de buques

“Siendo Uruguay un país reconocido internacionalmente por el apego a las normas y a las formas, ¿cómo es posible que se manejaran ofertas y se solicitaran cotizaciones por fuera del proceso, cuando aún el proceso licitatorio estaba abierto?”, apunta la misiva de Shipbuilding Trade.

La empresa estatal china Shipbuilding Trade (CSTC) le envió una carta a la Comisión de Defensa del Senado uruguayo en la que cuestiona la compra que hizo el Estado uruguayo de dos patrullas oceánicas (OPV) al astillero gallego Cardama.

La misiva, divulgada este martes por el diario El Observador y cuya autenticidad fue confirmada por Telemundo, destaca que durante el llamado que hizo el gobierno uruguayo para la compra de los buques la estatal china CSTC obtuvo “96 puntos y fracción sobre 100 posibles”. Además, el texto, firmado por el vicepresidente de la compañía, remarca que desde China se propuso una rebaja a la oferta inicial de US$162,5 millones, dado que el gobierno uruguayo había comunicado que declararía desierto el llamado porque todas las propuestas excedían el presupuesto establecido para esa compra, que era de un máximo de US$120 millones.

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“El 6 de marzo del 2023 nuestra empresa envía, por correo electrónico, una nueva propuesta manteniendo las características técnicas principales del buque original, pero deduciendo algunos equipos y servicios accesorios con el fin de rebajar el precio final de ambos buques, llegando a la cifra de U$S 131.980.000, expresando la oportunidad de que, en caso de que se nos convoque a una negociación, ‘se logrará una mejor y más económica solución que satisfaga ampliamente a ambas partes’”, indica la misiva. 

Sin embargo, desde la estatal china señalan que Uruguay nunca respondió a esa oferta y que, además, se decidió avanzar en otra compra. “Si el motivo de desestimación del proceso de compra fue exclusivamente económico, ¿por qué no se llamó a negociar a nuestra empresa CSTC, acorde lo que disponía el numeral 13 del pliego de condiciones y amparado en el artículo 66 del TOCAF, habiendo por nuestra parte manifestado vía mail, en dos oportunidades, nuestra disposición a entablar negociaciones con el fin de lograr una mejora de precios y condiciones?”, apunta la carta.

“Siendo Uruguay un país reconocido internacionalmente por el apego a las normas y a las formas, ¿cómo es posible que se manejaran ofertas y se solicitaran cotizaciones por fuera del proceso, cuando aún el proceso licitatorio estaba abierto?”, agrega la misiva.

Una vez que se dejó de lado el primer llamado, el gobierno uruguayo realizó una segunda convocatoria. La empresa china entiende en su texto que “los requerimientos de esta nueva propuesta nunca estuvieron bien definidos”. “Pasamos de un pliego de 89 folios con requisitos, garantías, factores de ponderación, puntajes de evaluación, etc., a recibir los requisitos por teléfono o por una nota de menos de media carilla”, apuntan, y agregan: “El almirante Wilson (comandante en jefe de la Armada) manifestó a la empresa desconocer el monto disponible para la compra, estimando que sería el que el ministro declaró públicamente ”.

En ese sentido, CSTC explica que decidió poner sobre la mesa dos ofertas: la que había ganado el primer llamado y una nueva, a menor coste, en consonancia con el precio tope informado. Además, agregaron en esa oportunidad una invitación a la Armada de Uruguay para visitar las instalaciones asiáticas. Esa propuesta fue rechazada; sin embargo, Uruguay sí visitó el astillero gallego que luego ganó la licitación.

“¿Por qué no hubo pliego de condiciones, por qué no se solicitó garantía de mantenimiento de oferta?, en fin ¿por qué se desistió de las formalidades y procedimientos acordes a una compra de este nivel?”, apunta la carta de la estatal china.

Respaldo nacionalista y cuestionamientos del FA

Los senadores Rodrigo Blas (Partido Nacional) y Sandra Lazo (Frente Amplio) confirmaron la existencia de la carta este martes en rueda de prensa.

"No veo la polémica: el que queda afuera siempre se queja. (...) Cuando (los chinos) vinieron a traer la segunda oferta se quitaban cosas esenciales en las lanchas y dejaban de tener el propósito que tenían. Además, el precio seguía siendo más que lo que Uruguay puede gastar", dijo Blas.

Además, destacó que el gobierno español se ofreció como "garantía" para "controlar y acompañar el proceso de construcción" de las OPV de parte del astillero gallego. "Recomendaron la empresa como segura y confiable y dijeron que cumple con los ministerios de Interior y Defensa", valoró. 

Por su parte, Lazo señaló que el FA analiza los pasos a seguir, aunque descartó de momento interpelar al ministro de Defensa Javier García.

"Tenemos reparos en cuanto al procedimiento. Quizá es hora, si esto no se selló, por lo menos a barajar y dar de nuevo y amerite otro llamado", dijo.

Salida de Musso

El contenido de esta carta se conoce en las mismas horas que sale a la luz la noticia de que el contralmirante Gustavo Musso, jefe del Estado Mayor de la Armada Nacional, pidió este lunes su paso a retiro, según informó El Observador y confirmó Telemundo con fuentes del Ministerio de Defensa Nacional.

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Musso fue el encargado de analizar las diversas ofertas que existían en torno a la compra de las dos patrullas oceánicas (OPV) que el gobierno terminó adquiriendo al astillero gallego Cardama. El contralmirante elaboró una lista de los cinco astilleros estudiados y colocó a Cardama en el último lugar. Primero estaba otro astillero gallego, Gondán, y entre el segundo y cuarto lugar otros de Colombia, Francia y Corea del Sur.

Desde el ministerio aseguraron a Telemundo que el monto a desembolsar por las OPV fueron decisivas a la hora de la elección del astillero. El astillero Gondán pedía US$ 120 millones por las dos patrullas y Cardama US$ 90 millones por el mismo servicio.

En contrapartida, Musso consideraba "imprescindible" que el vendedor hubiera construido al menos un buque tipo OPV, algo con lo que no cumple la compañía electa por el gobierno.

El anuncio de la compra se conoció a mediados de julio. Se trata de dos buques "cero milla". "Van a permitir a la Armada Nacional retomar su misión esencial, consistente en la custodia de nuestra soberanía nacional en el mar, el cuidado de nuestros recursos naturales, evitar y reprimir cuando sea necesario actividades ilegales, y retomar el control sobre todo de nuestro espacio marítimo, cuestión que está muy limitada a partir del deterioro y la antigüedad que tienen los buques de la Armada", había explicado el ministro Javier García.