Con todo, Luján afirma que tiene “toda la energía puesta” en que a su hermano “le vaya bien” como presidente y confía en que, pese a los cambios que habrá, seguirá haciéndose tiempo para la familia.
“Me lo tienen que repetir muchas veces porque cuesta asimilar lo que es, lo que significa, creo que no llego a dimensionarlo”. Eso responde Luján Orsi cuando le preguntan qué siente cuando le dicen que su hermano Yamandú será el nuevo presidente de Uruguay. En entrevista con Telemundo, Luján contó cómo es el vínculo entre hermanos, cómo fue la infancia y la llegada de la familia a la ciudad de Canelones, y también cómo se imagina que será su hermano como presidente, de qué manera cree que conjugará trabajo y familia, y el consejo que le dio su madre y que ella también le daría.
Luján tiene 62 años, es jubilada del Banco de Previsión Social (BPS), donde trabajó por 40 años, y es madre de Melisa y Nadia. Y desde este 1° de marzo de 2025, también puede decir que es la hermana del presidente de la República. “Yo digo que soy la misma, que soy Luján, hermana de Yamandú”, dice entre risas.
“Hay momentos en que te entran los miedos, porque vaya desafío”, dice Luján cuando le preguntan por el hecho de que su hermano ahora sea la persona al frente del gobierno uruguayo. Sin embargo, enseguida agrega que es el propio Orsi el que se ha encargado de transmitir calma a la familia, una actitud que, según dice, siempre ha sido muy propia de él, incluso más allá de los temas políticos: “Él nos calmaba a todos, es su forma de ser.
Con todo, Luján afirma que tiene “toda la energía puesta” en que a su hermano “le vaya bien” como presidente y confía en que, pese a los cambios que habrá, seguirá haciéndose tiempo para la familia: “Se que va a ser de alto voltaje todo, pero él siempre se la ha arreglado para cumplir con su rol de padre, para ir a las fiestitas de la escuela, estar presente con las sobrinas, estar con las cosas de salud. Lo veo presente, que va a seguir siendo el mismo”.
“Yamandú era un niño bueno y tranquilo”
Luján recuerda que una hernia de disco que tenía su padre los obligó a dejar la vida en el campo para mudarse a la ciudad de Canelones. Fue allí que desembarcaron en el barrio Tres Esquinas, cuando ella era adolescente y Yamandú todavía un niño.
“Era un barrio hermoso. Los 24 de diciembre y los 31 de diciembre se armaba baile en la calle, un vecino sacaba un equipo de música gigante, y venía gente del barrio”, cuenta Luján a Telemundo en la puerta de la que fue la casa que recibió a la familia Orsi a su llegada a la ciudad.
De aquellos días, Luján recuerda a Yamandú como “un niño bueno y tranquilo”: “Nos educaban de una forma que no te podías salir de la línea, pero él era tranquilo. No le recuerdo travesuras ni muchas peleas”.
“Quizás visto desde la mirada de hoy, tuvimos carencias: teníamos la ropa para salir y para estar en casa, y no tenías para elegir esta sí o no. Quizás de ese tipo de cosas materiales no sobraban, pero no faltaba el alimento, se cenaba juntos, se almorzaba juntos, nuestros abuelos vivieron muchos años, nos juntábamos con nuestros tíos”, recuerda Luján.
Ya desde chico, dice Luján, Yamandú “colaboraba” en el almacén de sus padres, conocido en el barrio como “lo del Bebe y la Beba”. “Era un punto de reunión del barrio. Papá abría el almacén a las siete, cerraba a la una, abría otra vez a las tres y luego cerraba de noche. Yamandú estudiaba, pero en sus ratos libres y los sábados, que papá iba a la feria, allá se iba con él. Cuando papá y mamá se jubilaron, el almacén lo manejó un poco Yamandú y tenía como empleado a un amigo. Creo que fueron dos años. Pero claro, después no pudo, era imposible continuar como docente y con el almacén. Y ahí se vendió”, dice.
El ahora presidente “era estudioso” y tenía facilidad para leer rápido y retener la información, cuenta su hermana, quien recuerda que primero se anotó en la Facultad de Derecho, pero que allí no se halló. Sin embargo, su camino estudiantil lo llevó hasta el Instituto de Profesores Artigas (IPA), donde estudió Historia para convertirse en docente. “Es de esas personas que lee una vez y ya está. Creo que por eso pudo hacer una asignatura donde hay que leer mucho”, dice Luján.
“Nunca me plantee que pueda llegar a ser presidente”
La política no corría por las venas de la familia Orsi. E incluso sus padres vieron con cierto recelo que su hijo hubiese incursionado de forma activa en ese mundo.
“Nosotros no veníamos de familia que tuviera vínculos políticos más allá de ir a votar cuando correspondía. Sé que mi abuelo materno era blanco. No sé si por parte de papá quizás fueran colorados”, dice Luján, y enseguida afirma que, pese a ello, la política “surgió” en su hermano “desde chico” como algo “innato”.
Y en este contexto, ¿cuándo empezó a ver que su hermano podía llegar a ser presidente de la República? “Nunca me plantee que pueda llegar a ser presidente. Siempre tuvimos mucha cautela. Cuando fue la segunda candidatura a la Intendencia de Canelones, y se habló de si iba a ser candidato a la Presidencia, estábamos en casa con papá, y Yamandú decía que no, que todavía no, y siempre lo vimos muy seguro de sus decisiones”, confiesa Luján.
La hermana del ahora mandatario afirma que sus padres -ya fallecidos- estarían “orgullosos”: “Papá debe estar matándose de la risa, porque era muy pícaro. Y mamá estaría toda orgullosa, aplaudiendo; papá mirando de reojo y haciendo guiñadas”.
“Lo acompañamos y somos felices, pero si no hubiese sido así, la vida sigue, lo importante es que él, su señora y los gurises estén bien”, dice Luján sobre la posibilidad de que no hubiese ganado las elecciones.
El consejo para su hermano presidente
Luján dice que su hermano, más allá de los flashes, las rueda de prensa y los actos políticos, “es así como se lo ve”: “Sencillo, como habla él a lo canario, no tiene vueltas, no tiene requiebro, es tal como lo vemos. Siempre está muy pendiente de todos”.
Más allá de que Luján considera que “por supuesto” ahora los tiempos de Orsi “van a ser otros”, también cree que seguirá siendo como es. O, al menos, ese es su consejo para él, algo que, según dice, también le aconsejó su madre en una de sus últimas charlas.
“Le digo lo que le dijo mamá en uno de los últimos consejos: que no cambie, que no cambie nunca, que siga siempre como fue hasta ahora que le va a ir bien. Estoy orgullosa, toda la familia lo está”, concluye Luján.
