En todos los casos se han coordinado acciones entre la sociedad civil y el gobierno para proteger a los ejemplares.
Las costas uruguayas asisten por estos días a un fenómeno que podría llamarse nuevo, al menos atípico, pero que, en cualquier caso, conjuga no solo factores ambientales y animales, sino también sociales. Y es que la llegada a playas esteñas de ejemplares de elefantas marinas no solo es un atractivo para curiosos, sino además una muestra de cómo las personas organizadas pueden hacer pequeñas acciones para proteger el curso de la naturaleza.
Hace exactamente un mes, a mediados de octubre, el inicio de la primavera en Uruguay llegaba con una noticia que desde el primer momento fue catalogada como inusual: un elefante marino nació en una playa de Piriápolis (Maldonado).
La elefanta marina madre llegó a la costa de Maldonado y poco después dio a luz a su cría, que fue llamada Francisca por quienes desde el primer momento se organizaron para proteger a ambos ejemplares, tanto desde la sociedad civil como a nivel gubernamental.
En ese momento, las autoridades señalaron que el nacimiento de una cría de elefante marino en una playa urbana es inusual, porque se suelen ocurrir en lugares aislados, con condiciones ambientales favorables. Y agregaron que durante esos días es clave no molestarlos, para evitar el riesgo de que la madre abandone a la cría y esta no sobreviva.
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Así las cosas, la Intendencia de Maldonado colocó un perímetro y exhortó a no traspasarlo, además de no alimentar a los animales, evitar el acercamiento de mascotas y no tomar fotos con flash ni con drones. A esto se le sumó un equipo de voluntarios que se han ido turnando para proteger a los animales, incluso luego de que la madre volviese al agua.
Dos casos más y ¿una nueva realidad?
El caso de Piriápolis fue el primero de lo que hasta ahora ya son tres. A José Ignacio, también en Maldonado, llegaron otros dos ejemplares: uno es hembra y el otro todavía no se ha podido definir. No está claro, pero la elefanta podría estar también embarazada.
Y por estas horas llegó un ejemplar joven a la zona de San Luis, en Canelones. Este animal no parece estar en gestación.
En cualquier caso, para ambas situaciones se desplegaron también operativos de cuidado especial.
En entrevista con Telemundo, el veterinario Matías Loureiro, integrante de la Unidad de Bienestar Animal del Departamento de Gestión Ambiental de la Intendencia de Maldonado, explicó que “faltan datos y estudios” para entender por qué se están dando estos fenómenos, pero que podrían deberse a varios factores.
“Es un caso poco común que haya parido una elefanta marina en las costas uruguayas, ha habido algún registro hace algunos años, pero con esta trascendencia fue la primera vez. Ha habido registros en Brasil y en la provincia de Buenos Aires. Si bien tienen sus colonias reproductivas en el sur de Argentina, donde están las colonias con las hembras y los machos adultos, los machos juveniles siempre se mueven y llegan hasta Brasil en esta época. Es poco común que anden muchas hembras y sobre todo que vengan a parir a esta zona”, indicó el especialista.
“¿Por qué se estarían dando estos fenómenos? Faltan datos y tiempo para poder tener un entendimiento de cómo se mueve la población de esta especie. Se puede asociar a muchas cosas, como el brote de influenza aviar que hubo en Península Valdés, el cambio climático. Pero para tener un diagnóstico certero de por qué se están moviendo así, se necesitan más estudios e investigaciones sobre la especie”, agregó.


