En aquel episodio, motivado por los celos, el policía no solo encañonó al joven en la cabeza, sino que también apuntó contra su propia pareja cuando ella intentó intervenir.
Me tira el auto encima, se baja desacatado, carga el armamento de reglamento y procede a meterme el arma adentro del casco", relató el exnovio de Anais, la joven de 18 años asesinada junto a sus padres, Miriam (43) y Aníbal (56). El agresor, un efectivo policial de 26 años que convivía con la familia y luego se quitó la vida, ya había manifestado su perfil violento meses atrás.
En aquel episodio, motivado por los celos, el policía no solo encañonó al joven en la cabeza, sino que también apuntó contra su propia pareja cuando ella intentó intervenir: "Se puso delante de él, él le apuntó en la panza a ella", recordó la víctima del ataque previo.
Tras el incidente, el joven acudió con su madre a la Seccional 18 del kilómetro 16 para radicar la denuncia formal. A pesar de que se tomó la declaración, luego nadie se comunicó con él. "Me dijeron que me iban a contactar y nunca me llamaron", denunció el joven.
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Hoy, ante los hechos consumados, el denunciante sostiene que hubo una clara falla en la prevención. "Se podría haber evitado todo esto. Principalmente que a él le hubieran sacado el armamento, el porte de arma y que no sé, lo suspendan por un tiempo o definitivamente", aseguró.
Juan, hermano e hijo de las víctimas, cuestiona con dureza: "¿Por qué a una persona así se le permite mantenerse con el armamento?". Según el entorno de los fallecidos, existen documentos que confirman la existencia de dicha denuncia.

