Una adolescente con dificultades de audición se cambiará a un liceo de Montevideo por sufrir bullying

El Consejo de Educación Secundaria pidió un informe sobre el caso, que fue denunciado ante la Justicia Penal.

Sofía sufre hipoacusia pero, pese a sus dificultades auditivas, siempre fue muy buena alumna. Cuando ingresó a primer año de ciclo básico en 2014, comenzó a sufrir burlas y maltrato verbal por parte de sus compañeros, con adjetivos como “gusano de biblioteca, comelibros y la cerebrito”.

“De repente no eran todos, pero por miedo a que fueran agredidos los otros- los que no me querían hacer nada- se reían de repente, para no ser dañados ellos”, contó Sofía.

La situación fue empeorando y el acoso se volvió diario, tanto personalmente como en las redes sociales. Sofía era víctima de empujones, golpes, el robo de sus útiles e incluso llegó a recibir amenazas de violación y muerte.

“Las adscriptas me decían: ‘por favor cuando te hagan cosas venís y nos decís, entonces yo iba cada cinco  minutos a decirle, y me dice ah pero no vas a venir cada 5 minutos porque esto no es una escuela… Dejé de recurrir a los adscriptos y fui directamente a Dirección, pero la directora siempre lo anota y después no se mueve, no hace nada. Es más: me dice que baje mi nivel intelectual al nivel de mis compañeros”, detalló.

“Lo tiene tan grabado, tan grabado todo, y es tanto mucho más de lo que ella recién expresó, que realmente sigue doliendo”, expresó María, la madre de Sofía.

Según María, las autoridades de la institución minimizaban el problema.

“Que eran situaciones normales y que ella se tenía que hacer fuerte, como que la débil de personalidad es ella”, consideró María.

Ante un pedido de la madre y como excepción, las autoridades del liceo permitieron que Sofía concurriera en horario nocturno teniendo 13 años, cuando la edad mínima para ese turno es 16. Allí el ambiente era más tranquilo, pero las agresiones no cesaron completamente, ahora por parte de alumnos mayores de edad.

Este año, Sofía le planteó a su familia y a su psicóloga que quería realizar un cambio de identidad de género y llamarse Mathías.

“No estamos seguros a ver si esto no es como una coraza que ella se formó para protegerse de estas amenazas, no sabemos”, explicó la madre.

Indignada con actitud omisa de la institución, María presentó denuncias en la Policía y la Justicia Penal y decidió recurrir a la prensa. Sólo así el caso llegó a oídos de las autoridades de Secundaria, que pidieron un informe y le ofrecieron el pase a un centro educativo de Montevideo para su hija.

Este lunes, la adolescente comenzará a concurrir a un liceo para hipoacúsicos, con la gran ilusión de poder estudiar tranquila y sin miedo. Tras lo vivido, insiste en que quienes sufren bullying no bajen los brazos.

Ante esta situación, en la Cámara de Diputados la Comisión de Educación estudia un proyecto para combatir y prevenir el bullying.


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