“Para tener un aumento de la productividad en Uruguay, la educación es muy importante”

Así lo aseguró en entrevista con Código País el director regional del Banco Mundial, Jesko Hentschel.


Previo a la entrevista compartimos la palabra del economista del Banco Mundial Alan Fuchs:

Uruguay es uno de los primeros países en Latinoamérica en obtener educación primaria completa y universal y también la cobertura de secundaria universal. Desafortunadamente en los últimos años se ha encontrado que la calidad de la educación no está a la altura del nivel de desarrollo que tiene Uruguay. Esto es preocupante porque si es un país que quiere crecer a través de la productividad tiene que invertir más en la calidad de la educación.

El nivel de pobreza extrema en el país es muy bajo, es sin duda el más bajo en Latinoamérica. La clase media en proporción a la población sigue siendo la más alta. Sin embargo, sigue existiendo un grupo de pobreza crónica que se necesita trabajar. Sigue existiendo la inequidad al acceso de oportunidades, como lo que mencioné en la educación.

Entrevista a Jesko Hentschel en Código País  

Alemán, vive en Buenos Aires… ¿Ha venido a Uruguay en otras oportunidades?

En bastantes oportunidades. Yo vivía en Argentina entre 2007 y 2013, es un país muy querido y muy conocido por mí.

¿Usted conoció más de cerca con el primer gobierno de Tabaré Vázquez?

Sí, trabajamos en este momento también con el gobierno de Tabaré Vázquez.

Yendo al informe del Banco Mundial, se destaca que en los últimos diez años Uruguay ha tenido un crecimiento sostenido e inclusión. Pero se encienden algunas luces rojas. ¿En materia de educación, usted qué resaltaría?

La idea central de este informe es contribuir al debate en Uruguay. Es un estudio que capta los logros en los últimos años , los desafíos y algunas de las tensiones que nosotros pensamos que están adelante y que es un buen momento de discutirlo. En términos de educación los logros son muchos. Uruguay siempre ha sido un país con muy alto talento humano, ha tenido y sigue teniendo una tasa de asistencia casi universal en la primaria y al comienzo de la secundaria. Y los años que cumplen las personas que van a la escuela, todavía están arriba del promedio de Latinoamérica. En educación hay desafíos importantes, lo primero es la equidad, especialmente en el secundario. En este momento tenemos solamente un 65 % de los estudiantes que cumplen la secundaria, pero hay una brecha bastante alta entre los 20 % más pobres y los 20 % más ricos. Aquí se abre una brecha bastante importante en el cumplimiento. Lo segundo es la calidad de la educación. Si miramos estudios internacionales que comparan la calidad de la educación, Uruguay se compara con países de Europa y países emergentes, el nivel está más bajo en estos test. Para una economía tan focalizada en productividad y altos salarios, esto es un desafío muy importante.

El informe abarca dos grandes partes, una de lo que se ha logrado y otra de los desafíos. Si fuéramos a la primera parte ¿cuáles serían los aspectos positivos en la última década?

Son muchos logros. Pero antes de llegar a los logros pueda hablar de dos características muy importantes de Uruguay. Es un país pequeño abierto y un país que tiene un contrato social que valora mucho la equidad. Si vemos los últimos diez años, Uruguay con estas dos características ha tenido logros muy importantes. Un país pequeño con vulnerabilidades ha desarrollado exportaciones de manera importante, una integración en el mundo global muy fuerte. Con una diversificación de exportaciones (…). Hace diez años Uruguay tenía una focalización más alta en Brasil y Argentina que ahora. Lo segundo es que es un país que ha logrado un aumento de la equidad, mucho mejor que el resto de Latinoamérica. La distribución del ingreso ahora está mucho mejor que hace diez años, por políticas públicas muy fuertes: la reforma tributaria, la reforma de la salud y el rol de los consejos de salarios. Entonces los logros están vinculados a este crecimiento vinculado a la creación de empleo, especialmente para los que tenían menos competencias y educación. Eso ha sido el motor de la equidad. Según nuestros números, la baja de la pobreza en Uruguay en los últimos diez años, 90 % de esta baja es a causa de factores laborales. La gente tiene nuevos trabajos o aumentó el salario. También las reformas fundamentales en salud y seguridad social.

Pero, siempre hay un pero. Ahora vienen los desafíos…

Nosotros tenemos tres desafíos grandes: educación que ya hablamos. Segundo la infraestructura, el uso con este motor de exportaciones ha sido fundamental en los últimos diez años. Y la tasa de inversión y especialmente el mantenimiento de la infraestructura no ha podido estar en el rango que hubiera debido para aumentar la fuerza de la infraestructura. Hay una brecha importante para el crecimiento hacia el futuro.

¿Eso es un freno para el crecimiento?

Yo veo que el enfoque que hace el país en estos momentos, creo que es muy importante. Y muchos de los países de Latinoamérica no pueden financiarse solamente con recursos públicos. Aquí los recursos privados van a tener un rol muy importante.

En su informe, el Banco Mundial dice que en el mundo en 144 países Uruguay ocupa el lugar 90 en materia de carreteras y 103 en vías férreas…

Esto es también una expresión de este desafío en infraestructura. Ferrocarriles, el puerto, las carreteras son muy importantes.

¿Estamos hablando de una gran inversión?

Importantes inversiones. El tercer desafío que destacamos es el cambio demográfico de la sociedad. Aquí mucho se habla del envejecimiento de las sociedades. Aquí Uruguay tiene una ventana muy importante. En los próximos diez años la ventana demográfica está abierta. Hay más jóvenes que llegan al mercado laboral. Entonces la proporción de las personas que trabajan va a ser más grande que ahora. Esta es una ventana muy importante. Después esto sí se va a bajar y hay más gente de edad mayor comparando con las personas que trabajan en la fuerza laboral.

Usted dice que en los próximos diez años Uruguay va a incrementar su capacidad laboral ¿más gente trabajando y aportando?

Más gente en la edad de 15 a 64 en proporción a la población total, que hoy.

Porque mucho se habla del envejecimiento…

SÍ y hay un envejecimiento pero esta ventana está abierta. Esto comienza en diez años y un punto muy central que nosotros estamos proponiendo es prepararse para este cambio que está llegando.

¿Eso qué significa en la práctica?

Hay algunas implicaciones que este cambio demográfico. Lo primero es fiscal: si hay menos gente que trabaja van a aportar menos ingresos para el Estado. Segundo, la gente que trabaja necesita soportar más gente que no trabaja (…). Cambia la demanda por salud en una manera importante, tiene un impacto sobre el costo. Sabemos que la demanda y las necesidades aumentan con la edad de la gente.

El gobierno está planteando el Sistema Nacional de Cuidados, pero hay que financiarlo…

Hay que financiarlo. Hay muchos países en Europa que tienen nuevos modelos para brindar servicios, que no están totalmente institucionalizados pero se cuidan en casas que hay contratos nuevos con servicios con los proveedores en el sector salud. También cambia con el cambio demográfico la tasa de ahorro de la sociedad. Las personas de mayor edad tienen una tasa de ahorro más baja que los que están trabajando. Estos cambios tienen un impacto sobre el rol del Estado y el espacio fiscal. Este cambio solo del enjevecimiento tiene un impacto de 1,82 % del producto interno bruto, bajo del ingreso y el aumento de la demanda. Esto es una cosa importante.

Hay un porcentaje que no aporta…

Aquí en Uruguay los chicos de 15 a 24 años que ni trabajan ni estudian son más o menos 17 % de la población. En este cambio de la escuela al trabajo tienen problemas. Entonces la tasa de desempleo está más alta. La gente y los chicos que no pueden obtener un trabajo y hay una distancia del mercado laboral. Esto para una sociedad que está envejeciéndose es un desafío muy importante. Los chicos que vienen del 20 % de la población más pobre la tasa de ellos es 40 % que ni trabajan ni estudian, en el 20 % de los más ricos son el 5 %. Aquí hay también una brecha. Este traspaso es clave. Lo segundo es la participación laboral durante la vida. Uruguay en este momento tiene una tasa de participación muy alta en comparación con Latinoamérica pero hay espacio para aumentarlo más, especialmente para mujeres. Esto aportaría más ingreso y soportaría más una sociedad que está envejeciendo.

A eso se suma que la mayoría de los pobres se concentra entre los 0 y los 18 años…

Hay que decir que las tasas de pobrezas bajaron en todas las edades, pero bajaron menos en los niños y en los jóvenes que en los adultos. Lo tercero es pensar en un momento cuál es la posibilidad de la gente que tiene más de 64 años de participar y de estar activos en el mercado laboral. Muchos de estos países en Europa están revisando porque necesitan las competencias, la experiencia también. Estos son tres cosas que van a llegar en un momento a Uruguay.

¿Usted ve indicios en Uruguay de que se estén haciendo cosas para revertir la situación?

Creo que sí. Nosotros vemos el desarrollo de la tasa de participación de mujeres y hombres en el mercado laboral, que está aumentando. El énfasis ahora en las políticas públicas, especialmente a los jóvenes, creo que está correcto. También sabemos que muchos países que la inversión o la atención a los chicos más jóvenes, esto tiene un impacto muy fuerte sobre la trayectoria de los chicos durante la vida.

Hay algunos temas polémicos, como el de la productividad. Está en discusión el tema de la productividad en los salarios. ¿Qué importancia le atribuyen a que Uruguay incorpore a productividad para poder competir?

La productividad para mí es una de las palabras claves. Estos dos ángulos que yo hablé antes, una economía pequeña con énfasis en la equidad, esto impacta mucho sobre un empuje a la productividad hacia adelante. Solamente si hay aumentos de productividad Uruguay puede ser competitivo y puede tener incrementos de salario, como lo ha tenido antes. Si los salarios se van mucho más que la productividad es muy difícil. Segundo, cuando hablamos del cambio de la estructura demográfica, esto dice que la gente que está trabajando necesita tener una productividad alta para soportar los ingresos al Estado y a aquellos que no están trabajando. Entonces, la productividad es central. Para tener un aumento de la productividad en Uruguay, la brecha educativa y de competencias es muy importante.

O sea que la madre de todos los problemas está en la educación…

Un elemento central para mí es claramente: educación, competencias, innovación.

¿Usted cree que Uruguay va en un camino positivo en la innovación?

El contexto regional es muy importante. Creo que Uruguay hizo mucho en los últimos diez años para tener un pequeño espacio con los vecinos, porque hubo esta diversificación de mercados internacionales. En el lado de inversión de software es un ejemplo que Uruguay podría tener nuevos mercados. En este momento la inversión en investigación y desarrollo en Uruguay es 0,4 %, es bastante pequeño. La innovación y el empuje a la productividad a largo plazo va a ser un tema muy importante aquí en Uruguay.

 


Las Más Vistas