Cuando su ciudad Mariúpol fue atacada en abril de 2022 su madre y él recibieron impactos de un proyectil; ella en la cabeza y el niño, que entonces tenía 9 años, en sus piernas.
La organización Children of war (Niños de la guerra) busca recuperar a decenas de miles de niños que han sido deportados de forma ilegal a Rusia tras la invasión de ese país a Ucrania; eso es lo que denuncian desde el gobierno ucraniano, ya que esta es una iniciativa que la propia presidencia de este último país lleva adelante.
Según los datos con los que cuentan fehacientemente, son más de 19.000 los niños han sido sacados de la zona ucraniana por los rusos.
En los reportes rusos se habla de evacuación de niños, sin embargo, los ucranianos tienen otro nombre para eso: deportación ilegal o directamente robo de menores.
La encargada de este centro, que depende directamente de la presidencia de Ucrania, asegura -un equipo de Telemundo vista Ucrania estos días- que la cifra total de niños en esta situación podría llegar a los 300.000. Illiya, de 11 años, fue el primer niño recuperado de los 386 que ha logrado rescatar esta dependencia.
Cuando su ciudad Mariúpol fue atacada en abril de 2022 su madre y él recibieron impactos de un proyectil; ella en la cabeza y el niño, que en ese entonces tenía 9 años, en sus piernas. La madre herida lo cargó a lo de una vecina para ponerlo a salvo y luego murió.
"El 13 de marzo mi hija me llamó y me dijo: 'mamá todavía estamos vivos en un sótano, estamos esperando el corredor humanitario para poder salir'. Y yo nunca más la vi, nunca más la escuché", recuerda Olena, la abuela de Illiya.
El niño terminó en un hospital, donde bajo la ocupación rusa preparaban la documentación para adjudicarlo a una familia de allí; pese a que él les decía que tenía a su abuela y a su hermano.
"Me sacaron los ocupantes rusos en una camilla especial. Cuando ellos me querían amputar la pierna, yo la comencé a mover, entonces entendieron que no había que cortarla", relata Illiya.
"Cuando yo pude ir a buscarlo, él no podía creer. Estaba muy perdido, no podía caminar por sus heridas", añade Olena. Y luego, asegura: "Cuando nosotros cruzamos el límite de frontera a Ucrania sube un alivio como que estoy en casa".
Illiya piensa en su futuro y cuenta que quiere ser médico "para devolver el favor a la nación" que lo salvó.
