En el marco de una serie de “medidas preventivas frente al aumento inusual de casos de enfermedad meningocócica registrado en lo que va del año”, el Ministerio de Salud Pública anunció “la ampliación temporal de la vacunación gratuita contra el meningococo para adolescentes de 11 y 12 años”.
En las últimas horas, el Ministerio de Salud Pública (MSP) decidió ampliar la vacunación contra el meningococo, formalmente llamada enfermedad meningocócica (EM). Esto se debió a lo que las autoridades definen como un “aumento inusual de casos”. ¿En qué consiste esta enfermedad? ¿a quiénes afecta? ¿cómo se contagia? ¿y cómo puede prevenirse? A continuación, arrojamos luz sobre esas y otras preguntas.
Enfermedad meningocócica: ¿qué es?
La enfermedad meningocócica es causada por la bacteria Neisseria meningitidis. Su presentación clínica es “variada”, indica la información oficial del MSP, y explica que puede manifestarse como meningitis (meningoencefalitis) y también como una enfermedad invasiva con shock séptico -infección generalizada- (también conocida como púrpura fulminante). También se puede presentar con artritis o neumonía, entre otras patologías.
¿Cuáles son los síntomas?
La meningitis o meningoencefalitis meningocócica presenta habitualmente síntomas como fiebre, dolor de cabeza, rigidez de nuca, náuseas o vómitos, manchas puntiformes en la piel (petequias), molestias frente a la luz (fotofobia), confusión o alteración de la conciencia, convulsiones, entre otras.
“En lactantes pueden no estar los síntomas clásicos, y se manifiesta por llanto difícil de consolar, irritabilidad o tendencia al sueño, rechazo del alimento, abultamiento de la fontanela anterior”, indican desde el MSP.
En el caso del shock séptico meningocócico puede “presentarse en forma brusca con fiebre en general alta y difícil de descender, decaimiento, vómitos, dolores en los miembros inferiores o superiores, respiración rápida, taquicardia, frialdad de manos y pies, dolor abdominal, diarrea, y en estados más avanzados cambios de coloración de la piel con hematomas y equimosis, o piel de aspecto marmóreo por los trastornos circulatorios”.
“Si se identifican algunos de estos signos debe consultarse en forma inmediata en una emergencia”, señalan desde el MSP, y alertan que “la enfermedad meningocócica es una enfermedad tiempo dependiente”, lo que quiere decir que, básicamente, cada minuto cuenta: la probabilidad de supervivencia y reducción de secuelas dependen de la rapidez con la que se llegue a un diagnóstico y se inicie un tratamiento.
¿Cómo se contagia?
La bacteria Neisseria meningitidis se transmite por “contacto directo (de persona a persona) a través de gotitas de las secreciones respiratorias de fosas nasales o faringe, desde una persona infectada”.
Con esto, la propagación de la enfermedad “se ve facilitada por el contacto estrecho y prolongado (besos, estornudos, tos, dormitorios colectivos, vajillas y cubiertos compartidos) con una persona infectada”.
El periodo de incubación promedio es de cuatro días, pero puede oscilar entre dos y diez días. “El tiempo de transmisibilidad persiste hasta que las bacterias viables desaparecen de la boca y la nariz. El meningococo desaparece de la nasofaringe 24 horas después de iniciado el tratamiento con antibióticos”, señala el MSP.
¿Quiénes pueden enfermarse?
La evidencia señala que el meningococo solo infecta al ser humano. “La susceptibilidad para enfermar es baja y disminuye con la edad; esto explica que, a pesar de la mayor proporción de portadores en adolescentes, los casos son menos”, señala el ministerio.
Cualquier persona puede enfermarse con una infección por meningococo. Sin embargo, “es más frecuente en los niños menores de cinco años, en especial menores de dos años, y en los adolescentes”.
“El mayor número de casos se encuentra en los menores de 2 años. Los portadores que diseminan la enfermedad en la comunidad son habitualmente los adolescentes y adultos jóvenes”, detallan desde el ministerio.
Con este escenario, la autoridad sanitaria tiene una lista de “grupos de personas que presentan mayor riesgo de contraer la enfermedad meningocócica invasiva”. En ella se incluyen poblaciones como: lactantes, niños de menos de cinco años y adolescentes (de 10 a 19 años); poblaciones hacinadas; estudiantes que viven en residencias estudiantiles; reclutas militares; cuidadores e integrantes del núcleo familiar en contacto con pacientes infectados; personas que viajan a zonas endémicas; personal de industrias o laboratorios que trabaja con N. meningitidi; personas con inmunodeficiencias/inmunodeprimidas.
Afectación y secuelas
Según datos del MSP; de 100 personas que cursan la enfermedad meningocócica, fallecen entre 10 y 15.
En tanto, uno de cada cinco de los que sobreviven presentan secuelas como amputación de extremidades, trastornos auditivos y visuales, trastornos del sistema nervioso, convulsiones y trastornos intelectuales, entre otros.
Medidas generales de prevención
Dado que el meningococo se transmite a través de las vías respiratorias, hay una serie de medidas generales de prevención que tienen que ver con cuidados básicos.
Esto implica desde “proteger la tos o estornudos” con tapabocas o taparse con el brazo; lavarse las manos frecuentemente; evitar compartir vasos, botellas, cubiertos, toallas y otros objetos de uso personal; realizar ventilación de los ambientes diariamente; evitar hacinamiento; evitar humos de tabaco y otros.
“A su vez, la vacuna antigripal reduce el riesgo de adquirir infecciones bacterianas entre ellas enfermedad meningocócica”, agregan desde el MSP.
La vacunación contra el meningococo
La enfermedad meningocócica es “inmunoprevenible”; es decir, una afección que se puede evitar o reducir considerablemente su afectación a través de la vacunación-
“Hasta el momento en Uruguay se han utilizado distintas vacunas antimeningocóccicas con el objetivo de controlar brotes epidémicos”, señalan desde el MSP, y agregan que actualmente en nuestro país se usan dos tipos de vacunas:
-Vacuna antimeningococo B: “Es una vacuna recombinante de 4 componentes desarrollada mediante vacunología inversa, que previene la infección por el grupo B de Neisseria meningitidis”.
-Vacunas antimeningococos A, C, W, Y: “Son vacunas conjugadas preparadas a partir de polisacáridos capsulares conjugados con toxoides (que varían según el tipo de vacuna)”.
El certificado de esquema de vacunación actual del MSP propone el siguiente diagrama de inoculaciones:
-Meningococo B: primera dosis a los dos meses; segunda dosis a los cuatro meses; refuerzo a los 15 meses.
-Meningococo ACWXY: a los 12 meses y a los 11 años.
MSP amplía vacunación gratuita contra el meningococo a adolescentes de 12 años ante aumento de casos
Aumento de casos e inclusión de más adolescentes
En el marco de una serie de “medidas preventivas frente al aumento inusual de casos de enfermedad meningocócica registrado en lo que va del año”, el Ministerio de Salud Pública anunció “la ampliación temporal de la vacunación gratuita contra el meningococo para adolescentes de 11 y 12 años”.
La medida se aplica desde el 3 de julio y alcanza a quienes hayan nacido desde el 1º de enero de 2014 y aún no hayan recibido la vacuna antimeningocócica ACWXY.
"No estamos modificando el esquema nacional de vacunación. Se trata de una acción preventiva y progresiva. Preventiva porque estamos actuando ante el aumento de los casos y progresiva porque iremos incorporando nuevas etapas de vacunación de acuerdo con la evolución epidemiológica y la disponibilidad de dosis", indicó la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, en conferencia de prensa.
“Quienes ya recibieron la vacuna antimeningocócica no necesitan una dosis de refuerzo”, indicaron desde el MSP.
Actualmente, según los datos oficiales, la cobertura de vacunación en adolescentes de 11 años alcanza el 79%, “pero el objetivo es superar el 90% para fortalecer la protección comunitaria”.
Más allá de la vacunación, en el marco del aumento inusual de casos que se ha constatado, el MSP exhorta a “no concurrir a centros educativos o laborales cuando se presentan síntomas respiratorios” y a “consultar precozmente ante fiebre alta, rigidez de nuca, somnolencia, vómitos persistentes, manchas en la piel u otros signos de alarma”.

