"Cinco o seis meses antes empecé a sentir como una especie de melancolía de que se terminaba", confesó haber sentido en el final de su Presidencia.
Con un discurso que duró media hora y que marcó su regreso a la actividad política partidaria, el expresidente Luis Lacalle Pou habló este domingo de su gestión como mandatario en el período 2020-2025, de los valores que cree deben primar en el Partido Nacional y dijo que hoy por hoy es un “militante” de su partido. “Tuvimos aciertos y como toda obra humana, tuve errores, pero siempre el fin último fue el bienestar de todos y cada uno de nuestros compatriotas”, apuntó sobre su gobierno.
En el inicio de su discurso, en el marco del festejo en la Plaza Matriz por el 190 aniversario del Partido Nacional, Lacalle Pou dijo que iba a contar cómo está hoy y en qué condición política: “Llego con una característica que es muy linda, que es propia, que la mamé de chico, pero que la elegí, que no me fue impuesta: hoy llego como militante del Partido Nacional, en el llano, entre ustedes, donde me gusta estar, como servidor público, ahora con los militantes. Y llego hoy aquí y ahora, yo les voy a hablar del día de hoy, no les voy a hablar para atrás y quizás algo para mañana. Y también lo voy a hacer con un profundo respeto por todos y cada uno, por hombres y mujeres del Partido Nacional que acá están, y los que no están, que ocupan un largar de responsabilidad, no me corresponde ni quiero, porque ellos son los que están dando la cara todos los días y haciéndole esfuerzo. Y estoy hablando de intendentes, senadores, diputados, alcaldes, concejales, un concejal vecinal, todos ellos hoy son los que nos representan y están llevando adelante la voz de nuestro Partido Nacional. Pero sí hoy, aquí y ahora, siento la necesidad de hacer o dejarles algunas reflexiones”.
En este marco, señaló que en parte de su alocución iba a hablar sobre aquellos aspectos que han “decantado” desde que dejó el gobierno.
“Pasado un año y algunos meses, es una especie de, no rendición de cuentas, de contarles cómo uno se ha sentido. Y cuando se empieza a asentar, a decantar esos días de adrenalina, de pasión, de ganas, les cuento que estoy tranquilo, estoy satisfecho, no estoy conforme. Tuvimos aciertos y como toda obra humana, tuve errores, pero siempre el fin último fue el bienestar de todos y cada uno de nuestros compatriotas”, apuntó.
En otro punto de su discurso, planteó “mirar un poquito por el espejo retrovisor”: “Cuando nos tocó gobernar el país, o cuando los compañeros le toca en las intendencias, se gobierna desde la unión, pero para poder gobernar desde la unión hay que elegir un camino, hay que elegir una prédica que sea en ese sentido. ¿Alguien cree que uno puede unir en el gobierno si llegó dividiendo en una campaña electoral o en su vida política? Nadie. Por eso no hay que curar heridas, hay que no lastimar”.
En ese sentido, además, destacó el trabajo que actualmente hacen los dirigentes blancos con responsabilidades públicas: “Hoy estamos gobernando, hoy estamos gobernando, no solo de nuevo los intendentes y los alcaldes, los legisladores están gobernando. ¿O le exigimos menos a nuestros legisladores por estar en la oposición? No, se les exige lo mismo, la misma energía, el mismo afecto, la misma dedicación. Actúan en consecuencia, gobiernan con otra responsabilidad, pero la dedicación, el respeto y el afecto es el mismo. Y por eso yo me quiero parar en el aquí y ahora, agradecerles a los que hacen el esfuerzo, agradecerles más a los que están y no salen en la foto, pero todos los días le dedican una partecita de su vida al país, al pago, al barrio, con el escudo del Partido Nacional”.
Y hablando sobre los valores que entiende deben primar en el Partido Nacional, Lacalle Pou destacó especialmente la “libertad”, y volvió a hacer mención a lo que entiende intentó reforzar su gobierno.
“Somos idea, y yo creo que si hacemos una encuesta acá, entre todas las que tenemos, hay una que nos mueve, que nos moviliza, que nos infla el pecho, que nos hace andar por la vida contento, que es la libertad. Que a veces es como el oxígeno, no nos damos cuenta que existe hasta que falta, pero si bajamos realmente a nuestra vida diaria en las pequeñas cosas, en las pequeñas decisiones, en nuestro pensamiento, en la oposición con otros pensamientos, es la libertad el motor fundamental de cualquier individuo. Ahora, está claro, porque si hay algo que yo me he vuelto con el tiempo es cada vez menos ortodoxo, que no quiere decir que mis valores y principios los ande cambiando según conveniencia, pero en la práctica soy cada vez menos ortodoxo. Porque qué lindo ser ortodoxo y hablar de libertad cuando alguien no tiene laburo, no tiene casa, no tiene salud, no tiene trabajo y no puede criar a sus hijos. Entonces la libertad tiene que estar íntimamente vinculada a aquel concepto de que justicia es tratar desigual a los desiguales”, dijo.
“Y por eso el Partido Nacional, que siempre tiene ese afán, esa vocación de libertad, entiende que por alguna razón no todos han tenido la misma oportunidad. Y voy a volver para atrás, bien cortito. Nuestro gobierno fue un gobierno profundamente humanista y trató de ser justo en ese sentido”, agregó, y recordó una de sus frases más sonadas: “Hoy me levanté temprano, miré para arriba y dije: las nubes pasan y el azul queda. Pareció armado”.
Finalmente, Lacalle Pou contó algo que dijo es “muy personal” y que tiene que ver con cómo vivió el final de su administración.
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“Le voy a contar algo muy personal. Cuando se empezó a terminar el gobierno, después de muchos años, desde los 26, de dedicarle mi tiempo, mi vida al país, primero como diputado, después como senador y después como presidente, creo que cinco o seis meses antes empecé a sentir como una especie de melancolía de que se terminaba, de que después de tantos años dedicados y compartidos con la gente y habiendo llegado a la Presidencia de la República, el 2 de marzo del 2025, de alguna manera esa herramienta tan linda, bien utilizada como el poder, ya no estaba más”, dijo.
“Y ahí empecé casi como introspección a hacer una división que no es académica, pero que a mí me llenó y mucho, que es la diferencia entre poder y autoridad. Y les cuento que fue lo que pensé en aquel momento y cómo lo he ido elaborando. El poder es algo formal, básicamente tiene inicio en la expresión de la voluntad popular, en el voto. Es el voto, son los ciudadanos que te otorgan poder, que está definida por la Constitución, por la ley. Y después está la autoridad, que la autoridad es como algo mucho más abstracto cuando se te concede, o quién te la concede, o por qué te la conceden. Y la autoridad tiene componentes que no necesariamente tiene el poder, porque hay un lazo, un vínculo, uno a uno, entre muchos. Porque la autoridad es intelectual, es moral, y sobre todo es afectiva. Y por eso uno, desde el lugar que le toca, pensando muchas veces que la autoridad y el poder se podían separar… Miren, si hay algo que me queda claro hoy en día, y que es un mandato para todos nosotros, es que no se puede ejercer bien el poder si antes no se tiene autoridad”, apuntó, y agregó: “Y esa autoridad intelectual, afectiva, no se construye de un día para el otro, de llame ya. Es una construcción casi que imperceptible, es con acciones que no se publicitan”.
En el cierre de su discurso, Lacalle Pou cerró con un mensaje basado en una vivencia que lo acompaña desde “hace muchos años”: “Ya hace más años de lo que uno quisiera, esas noches tardes cuando recién salí electo diputado por Canelones, y se empezaba temprano y se terminaba tarde, porque a mí me gustaba estar, me gustaba ir, me gustaba compartir. Me acuerdo, este es un caso puntual, estar volviendo por la ruta 74 rumbo a la 8, antes de pasar Suárez, y poner una canción. Y en la época de los CD, y cada vez que pasaba esa frase de la canción, lo pasaba para atrás. Porque es una frase que me gusta mucho, y que no sé si tiene sentido o significado para ustedes, pero como tiene para mí, yo me voy a dar la licencia de compartirla. Y esa canción dice: bórdenme una divisa que sea bien blanca, que diga ‘por la patria’ con letras anchas. Muchas gracias”.
