El expresidente regresó a la actividad político-partidaria a nivel público a casi dos años de haber dejado la Presidencia.
El expresidente Luis Lacalle Pou dio este domingo un discurso de media hora en el marco del aniversario 190 del Partido Nacional. Su oratoria marcó su regresó a la actividad político-partidaria desde que dejó la Presidencia en marzo de 2025.
A continuación, su discurso completo.
No es la primera vez que lo digo, pero no por reiterativo para mí deja de tener importancia: no debe haber un lugar, una reunión, un grupo de gente que me haga sentir tan oriental y tan uruguayo como un acto del Partido Nacional.
Les quiero contar cómo llego, cómo vengo, cuál es mi rol, y lo quiero compartir con ustedes porque quien les habla tuvo el honor más grande que puede tener un servidor público, que es haber sido presidente de todos ustedes.
Pasado un año y algunos meses, es una especie de, no rendición de cuentas, de contarles cómo uno se ha sentido. Y cuando se empieza a asentar, a decantar esos días de adrenalina, de pasión, de ganas, les cuento que estoy tranquilo, estoy satisfecho, no estoy conforme. Tuvimos aciertos y como toda obra humana, tuve errores, pero siempre el fin último fue el bienestar de todos y cada uno de nuestros compatriotas.
Llego entonces, para mí, con una característica que es muy linda, que es propia, que la mamé de chico, pero que la elegí, que no me fue impuesta: hoy llego como militante del Partido Nacional, en el llano, entre ustedes, donde me gusta estar, como servidor público, ahora con los militantes. Y llego hoy aquí y ahora, yo les voy a hablar del día de hoy, no les voy a hablar para atrás y quizás algo para mañana. Y también lo voy a hacer con un profundo respeto por todos y cada uno, por hombres y mujeres del Partido Nacional que acá están, y los que no están, que ocupan un largar de responsabilidad, no me corresponde ni quiero, porque ellos son los que están dando la cara todos los días y haciéndole esfuerzo. Y estoy hablando de intendentes, senadores, diputados, alcaldes, concejales, un concejal vecinal, todos ellos hoy son los que nos representan y están llevando adelante la voz de nuestro Partido Nacional. Pero sí hoy, aquí y ahora, siento la necesidad de hacer o dejarles algunas reflexiones.
La primera, y parte desde el servidor público, qué cosa más linda que servir al país, a otro, a un puñado, a todos, es una expresión de la más pura generosidad. Y el instrumento que elegimos nosotros, hay otros, hay ONGs, hay clubes, hay comisiones fomento, hay todo, por suerte, nosotros elegimos la política, la política que es y debe ser una actividad honorable y la tenemos que cuidar.
Para que la política sea honorable, honorables deben ser los políticos. Y no estoy hablando sólo de honestidad, estoy hablando de justicia, estoy hablando de esfuerzo, estoy hablando sobre todo de creer. Y tenemos que cuidar el instrumento. Ahora se dice que la democracia y la política está en crisis, desde que tengo uso de memoria está en crisis, es más, nací y ya no había política, había dictadura, así que que nadie me diga que los tiempos pasados fueron mejores.
Pero como hay que cuidarla, porque creemos en el instrumento y creemos en el instrumento Partido Nacional y sabemos que en este momento que estamos viviendo de interfase en algunas generaciones, hoy se exigen respuestas más rápidas. ¿No es lógico que así sea en el mundo interconectado que vivimos? Y yo pregunto y contesto; es mucho mejor que se exijan respuestas más rápidas, porque si la política es más lenta que la necesidad de la gente, no es la gente que tiene que frenar, es la política que tiene que apurarse en dar soluciones.
Eso es un desafío enorme, porque tenemos nuestros mecanismos, porque tenemos nuestra institucionalidad, nuestra separación de poderes. Es el gran desafío que tenemos.
Hay un tema que todos hablamos hasta sin saber, que es de la famosa inteligencia artificial. Bueno, y yo lamentablemente he visto que se lo plantea como el problema de la inteligencia artificial. Si nosotros abarcamos o encaramos un tema ya desde el punto de vista del problema, no tenemos tiempo de darle una concepción positiva. Y la tecnología siempre ha tenido sus problemas, desde la primera revolución industrial, ahora siempre ha sido un avance para la humanidad. Y la inteligencia artificial tiene y debe y puede, y abracémosla como una manera de acelerar la política y que sea mejor y que se resuelvan antes los problemas.
La política como instrumento hay que cuidarlo también en el tono, porque si realmente, como yo creo que se hace por la mayoría de los dirigentes políticos del país, y no estoy hablando del Partido Nacional, yo no soy aquellos que pasan una raya y que cree que los que están de mi lado están bien inspirados y del otro lado están mal inspirados. Podemos discrepar, pero hay gente bien inspirada en todos los partidos políticos.
Por eso mi preocupación es que a veces cuando abarcamos algunos temas, de alguna manera uno ve que se empieza a ir la discusión y ya no es en la situación de ese oriental, de ese uruguayo, de ese que eligió nuestro país, sino que es un enfrascamiento entre los partidos o los políticos. Y flaco favor le hacemos a la política si termina siendo un concurso de egos, el insulto o el agravio. Si no podemos resolver las cosas de la gente, por lo menos tengámosle respeto.
Esto no es ni significa callarse la boca. ¿Desde cuándo un blanco se calla la boca? Pero es tener claro qué somos y a dónde vamos. Estoy ya quedando medio veterano y reiterativo, pero no por reiterativo para mí en lo personal y espero que para ustedes tampoco dejen de tener vigencia: firme con las ideas y suave con la persona.
Porque ¿saben qué? Siempre que alguien no puede sostener sus ideas o que no las quiere o que no las sabe expresar, recurre al agravio. Y como yo pertenezco a un partido político que se dio en su escudo, nada más ni nada menos que somos idea, no tenemos tiempo para otra cosa. Y cuando decimos somos idea, aquí quiero hacer hincapié en otra cosa que está cuajando, está de moda, yo qué sé, que es que cuando se aborda un problema, un tema nacional, hay que hacerlo sin ideología. O sea, ¿alguien cree que una persona realmente puede no tener ideas? Nosotros somos esencialmente cuerpo, intelecto, corazón y somos idea y eso lo tenemos que defender. Y la segunda frase, fíjense qué actual. Estuve leyendo hace unos días cómo fue confeccionándose este escudo, pero lo podríamos haber hecho hoy: la unión nos hará fuerza.
Ver esta publicación en Instagram
Ahora, y esto no pretende ser un trabalengua, estoy desentrenado realmente. Así que voy a tratar de que se entienda. Somos idea, la unión nos hará fuerza. ¿De qué unión estamos hablando? Yo interpreto, déjenme, que estamos hablando de dos tipos de uniones. La primera que es la que uno no entiende la actividad política de gobierno si no es para unir. ¿O no vemos todos los días en otros lugares del mundo presidentes que insultan, que agravian, que descalifican, cuando tendría que ser el padre de una gran familia? Y estoy hablando de todo el abanico.
Y por eso, la unión es cómo concebir nuestro país. Pero lo voy a decir desde algo simple, para no dejarlo en abstracto. En una policlínica de barrio, de cualquier barrio acá de Montevideo, una policlínica rural, cuando se forma una comisión, cuando se necesita una silla odontológica, o que llegue la ambulancia o los remedios, ¿quiénes están ahí? ¿Hay los vecinos tipo A, tipo B? No, ahí está el pueblo unido, de ese pago, de ese barrio que son blancos, colorados, frentistas, del Partido Independiente y orejano. Y si eso es, y vuelvo al principio, si ese es el reclamo, y nosotros debemos de ser intérpretes del reclamo, ese es el reclamo. No se le pone color, no se lo marca, y por eso eso es algo que tenemos que hacer como lo hemos hecho, que heredar de tantos años de lucha, pero practicarlo todos los días. Porque con la sangre fría, y acá por supuesto pido disculpas, es un bollo, con la sangre fría somos casi todos mansos. El tema es cuando uno le agrega pasión, la lucha diaria, pero ahí es donde tiene que primar el concepto de unión.
Y vamos a mirar un poquito, un poquito mínimo por el espejo retrovisor. Cuando nos tocó gobernar el país, o cuando los compañeros le toca en las intendencias, se gobierna desde la unión, pero para poder gobernar desde la unión hay que elegir un camino, hay que elegir una prédica que sea en ese sentido. ¿Alguien cree que uno puede unir en el gobierno si llegó dividiendo en una campaña electoral o en su vida política? Nadie. Por eso no hay que curar heridas, hay que no lastimar.
Y la otra unión, la que se une para mí más con el somos idea, que es cómo uno avanza en los acuerdos políticos. Yo no conozco dirigente político que diga yo no quiero acuerdo porque quiero ganar por ahí, o quiero votar por acá, o quiero interpretar hasta allá, que es lo primero que tiene que haber. Y entonces, en estos tiempos de acuerdos y de discusiones, ¿hasta dónde avanzamos? ¿hasta dónde podemos caminar si realmente creemos que nuestra meta es la unión nacional? ¿Con quién formamos esa línea de aproximación a eso para que nos haga la fuerza? Con los que tienen las mismas ideas. Ese es el límite, nos lo puso el escudo: la unión hace la fuerza si somos ideas juntos.
Y para eso hay que pensar que cada individuo es distinto al otro y por ende una suma de individuos, un partido político tiene matices y tiene diferencias. Ahora, lo que hay que hacer es hasta dónde llegan los matices y las diferencias, y no estoy hablando de comparecencia electoral, estoy hablando de cómo avanzar. Porque les dije que les iba a hablar de hoy y no de otro día que algunos piensan y quieren, razonablemente.
Pero, ¿saben qué? Hoy estamos gobernando, hoy estamos gobernando, no solo de nuevo los intendentes y los alcaldes, los legisladores están gobernando. ¿O le exigimos menos a nuestros legisladores por estar en la oposición? No, se les exige lo mismo, la misma energía, el mismo afecto, la misma dedicación. Actúan en consecuencia, gobiernan con otra responsabilidad, pero la dedicación, el respeto y el afecto es el mismo.
Y por eso yo me quiero parar en el aquí y ahora, agradecerles a los que hacen el esfuerzo, agradecerles más a los que están y no salen en la foto, pero todos los días le dedican una partecita de su vida al país, al pago, al barrio, con el escudo del Partido Nacional.
Somos idea, y yo creo que si hacemos una encuesta acá, entre todas las que tenemos, hay una que nos mueve, que nos moviliza, que nos infla el pecho, que nos hace andar por la vida contento, que es la libertad. Que a veces es como el oxígeno, no nos damos cuenta que existe hasta que falta, pero si bajamos realmente a nuestra vida diaria en las pequeñas cosas, en las pequeñas decisiones, en nuestro pensamiento, en la oposición con otros pensamientos, es la libertad el motor fundamental de cualquier individuo.
Ahora, está claro, porque si hay algo que yo me he vuelto con el tiempo es cada vez menos ortodoxo, que no quiere decir que mis valores y principios los ande cambiando según conveniencia, pero en la práctica soy cada vez menos ortodoxo. Porque qué lindo ser ortodoxo y hablar de libertad cuando alguien no tiene laburo, no tiene casa, no tiene salud, no tiene trabajo y no puede criar a sus hijos. Entonces la libertad tiene que estar íntimamente vinculada a aquel concepto de que justicia es tratar desigual a los desiguales.
Y por eso el Partido Nacional, que siempre tiene ese afán, esa vocación de libertad, entiende que por alguna razón no todos han tenido la misma oportunidad. Y voy a volver para atrás, bien cortito. Nuestro gobierno fue un gobierno profundamente humanista y trató de ser justo en ese sentido.
Hoy me levanté temprano, miré para arriba y dije: las nubes pasan y el azul queda. Pareció armado.
Le voy a contar algo muy personal. Cuando se empezó a terminar el gobierno, después de muchos años, desde los 26, de dedicarle mi tiempo, mi vida al país, primero como diputado, después como senador y después como presidente, creo que cinco o seis meses antes empecé a sentir como una especie de melancolía de que se terminaba, de que después de tantos años dedicados y compartidos con la gente y habiendo llegado a la Presidencia de la República, el 2 de marzo del 2025, de alguna manera esa herramienta tan linda, bien utilizada como el poder, ya no estaba más.
Y ahí empecé casi como introspección a hacer una división que no es académica, pero que a mí me llenó y mucho, que es la diferencia entre poder y autoridad. Y les cuento que fue lo que pensé en aquel momento y cómo lo he ido elaborando.
El poder es algo formal, básicamente tiene inicio en la expresión de la voluntad popular, en el voto. Es el voto, son los ciudadanos que te otorgan poder, que está definida por la Constitución, por la ley. Y después está la autoridad, que la autoridad es como algo mucho más abstracto cuando se te concede, o quién te la concede, o por qué te la conceden. Y la autoridad tiene componentes que no necesariamente tiene el poder, porque hay un lazo, un vínculo, uno a uno, entre muchos. Porque la autoridad es intelectual, es moral, y sobre todo es afectiva. Y por eso uno, desde el lugar que le toca, pensando muchas veces que la autoridad y el poder se podían separar… Miren, si hay algo que me queda claro hoy en día, y que es un mandato para todos nosotros, es que no se puede ejercer bien el poder si antes no se tiene autoridad.
Y esa autoridad intelectual, afectiva, no se construye de un día para el otro, de llame ya. Es una construcción casi que imperceptible, es con acciones que no se publicitan.
Cuando durante tanto tiempo hablamos de la geografía humana, no es el solo hecho de que te conozcan. Miren, me atrevo a decir que es casi lo mismo, de la misma importancia, es que te conozcan, pero sobre todo conocer. No se puede gobernar un país si no se conoce.
Y conocer es haber tenido la oportunidad de mirarse a los ojos, de conversar un rato, de entender los sueños, las alegrías, las tristezas, las esperanzas, y cargarlas arriba del hombro. Y es la suma de mucha gente a lo largo y ancho del país. La autoridad tiene un componente de responsabilidad, porque en esta tarea hay alegría, hay compromiso, que no es ajeno a tener responsabilidad.
Cada vez que uno habla, que uno dice, que uno firma, que uno convoca en un acto que es teñido, empapado, inundado, y básicamente de confianza, cuando uno recibe la confianza, la tiene que cuidar como un tesoro, hay que ser responsable en la asunción de la responsabilidad y de la confianza.
Y por eso, lo del principio, con un profundo agradecimiento. Yo ya soy un viejo militante, soy, sí, por suerte soy. Soy un viejo militante, pero yo no sé si les pasa que cuando vas quedando más veterano, te permitís más emocionarte. Ya no tenés complejo de que no me vean, complejo de que se me humedezcan los ojos. Y yo creo que eso lo hace vivir a uno mucho más libre estas instancias. Y me llevaron de chiquito a los actos del Partido Nacional. Y cada tiempo que pasa, cada día que pasa, en el lugar donde esté, es que estoy más con ustedes. Mucho más.
Les voy a contar algo que me pasó hace unos minutos, en mi casa y después hace unos minutos, que me acompaña hace muchos años. Ya hace más años de lo que uno quisiera, esas noches tardes cuando recién salí electo diputado por Canelones, y se empezaba temprano y se terminaba tarde, porque a mí me gustaba estar, me gustaba ir, me gustaba compartir. Me acuerdo, este es un caso puntual, estar volviendo por la ruta 74 rumbo a la 8, antes de pasar Suárez, y poner una canción. Y en la época de los CD, y cada vez que pasaba esa frase de la canción, lo pasaba para atrás. Porque es una frase que me gusta mucho, y que no sé si tiene sentido o significado para ustedes, pero como tiene para mí, yo me voy a dar la licencia de compartirla. Y esa canción dice: bórdenme una divisa que sea bien blanca, que diga ‘por la patria’ con letras anchas.
Muchas gracias.

