“Imprímelo tú mismo”: imprimen su versión alternativa de los diarios para luchar contra la censura e informar a “los aislados” – Teledoce.com

“Imprímelo tú mismo”: imprimen su versión alternativa de los diarios para luchar contra la censura e informar a “los aislados”

Cada semana, un grupo húngaro selecciona varios artículos de la prensa alternativa, los imprimen en cientos de folios y los reparten al público alejado de Budapest.

Cuando era estudiante y luchaba contra la censura del régimen comunista húngaro, Janos Laszlo no imaginaba que retomaría su labor cuarenta años después para ayudar a difundir una prensa independiente, asfixiada desde la llegada al poder de Viktor Orban.

Una o dos veces por semana, este experiodista abandona Budapest y se dirige a las provincias húngaras, con un paquete de impresos bajo el brazo, para dar una información que nadie podrá leer en los periódicos locales.

Tras dos mandatos del dirigente conservador, que regresó al frente de Hungría en 2010, “no hay muchos medios independientes”, asegura Janos Laszlo.

Este sexagenario decidió reaccionar después de que el partido de Orban, que encabeza los sondeos previos a las elecciones legislativas del domingo, lanzara su campaña electoral con ataques contra “la invasión migratoria” y el supuesto complot urdido contra Hungría por “Bruselas”, el multimillonario estadounidense de origen húngaro George Soros y la ONU.

La iniciativa que impulsó a mediados de 2017 con un grupo de amigos se llama “Imprímelo tú mismo” (Nyomtass Te Is). Cada semana, seleccionan varios artículos de la prensa alternativa, poco leída fuera de la capital, los imprimen en cientos de folios de formato A4 en sus casas o en imprentas cooperativas y van a repartirlos a un público “aislado”, lejos de Budapest.

Los artículos tratan temas como las sospechas de corrupción en los círculos del poder, las manifestaciones anti-Orban en Budapest o el estado del sistema de salud y de la educación.

– “Contrabalancear” –

“Es un deber moral contrarrestar las mentiras que se encuentran en los otros medios”, afirma Emese Nagy, de 48 años, mientras pliega pilas de impresos en el tren que lleva al pequeño equipo a Szekesfehervar, una ciudad de 100.000 habitantes situada a 60 kilómetros de Budapest.

Una vez allí, distribuyen los impresos a los transeúntes, los dejan en lugares públicos o los depositan en buzones.

Laszlo experimenta un sentimiento de transgresión parecido al que vivía en los años ochenta, cuando participaba en la difusión de los “samizdats”, esas obras de disidentes que circulaban a escondidas en los países del bloque comunista. “Imprímelo tú mismo” reivindica su vínculo con aquel movimiento.

Las acusaciones sobre la falta de pluralismo en los medios enojan a los representantes del gobierno húngaro. “Realmente, ¡qué persona razonable que observe el paisaje mediático húngaro puede cuestionar seriamente la libertad de la prensa!”, se indignó hace poco el portavoz del gobierno en su blog, recordando el gran número de diarios disponibles en el mercado.

Los expertos en el sector recuerdan, sin embargo, que muchos de esos medios acabaron en manos de personas cercanas al poder en los últimos años.

– Concentración –

Tras reformar la radiotelevisión pública en 2011 y despedir a sus periodistas más críticos, las autoridades arremetieron contra los medios privados, excluyéndolos de la pauta publicitaria estatal, según el instituto independiente de vigilancia de los medios Mertek.

El principal y más antiguo periódico opositor, Nepszabadsag, fue cerrado de forma repentina por su dueño en octubre de 2016, oficialemente por motivos económicos, y vendido a una empresa vinculada al Fidesz, el partido nacionalista de Orban.

El cambio de propietarios alcanzó su apogeo en 2016 y 2017, cuando 18 periódicos locales fueron adquiridos en unos meses por tres empresarios cercanos al primer ministro.

“En menos de un año, el Fidesz extendió su control sobre el conjunto de la prensa regional”, indicó la oenegé Reporteros Sin Fronteras, que situó a Hungría en el puesto 71 de 180 en la clasificación mundial de la libertad de la prensa en 2017. El país ocupaba el 23º lugar antes de que el Fidesz asumiera el poder.

La ofensiva comercial sobre la prensa regional fue “la gota que colmó el vaso” para Janos Laszlo, que asegura que la demanda de su periódico de fabricación casera no para de aumentar.

“Acabamos de enviar 10.000 copias a Szeged”, una gran ciudad del sur del país, dice.

En las calles de Szekesfehervar, la mayoría de los transeúntes se llevan el impreso que reparten Laszlo y sus compañeros, salvo un hombre que gesticula y convierte las hojas en confeti.

Esa buena acogida anima un poco a Erno Klecska, ex redactor jefe del diario local Fejer Megyei Hirlap, despedido por el nuevo propietario. “Es como si los poderes establecidos quisieran cerrar cada fuente de críticas potenciales”, lamenta.

(AFP)


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