Me estoy muriendo de sueño le dijo Christian Stuani al encargado de prensa de la Selección, Matías Faral. Eran las 13:20 y el jugador recién había terminado de almorzar pero aún no podía irse a dormir la siesta porque tenía agendada una nota conmigo. Es la primera vez en seis años que alguien llega tan […]
Me estoy muriendo de sueño le dijo Christian Stuani al encargado de prensa de la Selección, Matías Faral. Eran las 13:20 y el jugador recién había terminado de almorzar pero aún no podía irse a dormir la siesta porque tenía agendada una nota conmigo. Es la primera vez en seis años que alguien llega tan tarde a una nota rezaba el mensaje de Faral en mi chat de whatsapp. Y es que a nadie más se le ocurrió ir al complejo deportivo de la Asociación Uruguaya de Fútbol en el 701 de Copsa...
A las 13:35 me bajé en el kilómetro 27.800, crucé la ruta 101 y caminé unos 200 metros por una calle asfaltada. A los costados un montón de flores amarillas llenaban de cosa pintoresca al lugar. Llegué a la garita de seguridad y el guardia me bajó la barrera (algo gracioso teniendo en cuenta que yo estaba a pie), me presenté y pasé. Hacía un rato que había terminado la conferencia de prensa con el Maestro Tabárez, Edinson Cavani y Egidio Arévalo Ríos. La mayor parte de los periodistas ya no estaban, pero quedaba algún móvil. Faral me recibió y fue a buscar a Stuani.
Disculpame... atiné a decirle al jugador, no pasa nada me respondió de manera creíble. Nos acomodamos en dos sillas afuera, sobre el pasto. Estábamos de frente y nos separaban unos 50 centímetros. Stuani estaba adormecido, hablaba rápido y siempre intentando redondear. Tenía puesta una casaca celeste de manga corta y el short negro del equipo y championes. El pelo se le arremolinaba de forma graciosa y la barba de varios días desentonaba con su cara de niño.
Apoyé el grabador en el pasto y cuando apreté el botón para que comenzara a grabar escuché ¡Peeero valooor! Un hombre con un niño a upa apareció a saludar a Stuani. El jugador dejó enseguida su silla y se acercó sonriendo, le agarró los cachetes al niño y con la voz cómica que los adultos ponemos para hablarle a los pequeños le dijo tu papá era tremendo jugador, no sabés cómo jugaba. No pude confirmar de qué equipo, pero el señor que se acercó a saludar era un exjugador de fútbol y esa tarde se llevó varias camisetas firmadas y fotos con Cavani y Suárez. Después de conversar un rato como lo hacen dos viejos conocidos, Stuani volvió a su silla pero antes -y aunque nunca se enteró- pisó mi grabador que estaba camuflado en el pasto. Así que levanté el artefacto y me lo apoyé en la rodilla, por suerte seguía grabando.
Su infancia y sus comienzos en el fútbol
Christian Stuani nació el 12 de octubre de 1986 en Tala, Canelones. Hizo todo Primaria en la Escuela 116 de Tala, me acuerdo siempre porque tengo buenos recuerdos me dijo con una sonrisa tremendamente pícara. Después arrancó Secundaria pero no pudo terminar porque se fue a Europa. Christian tiene dos hermanas, Leticia de 29 años y Estefanía de 18.
Empezó a jugar a los seis años en el Baby Fútbol de Tala, en el club Atenas. Siempre tuve locura por jugar al fútbol y le pedí a mi padre que me llevara. Allí empecé, hice todas las juveniles ahí en Tala.
A los 13 años llegó a probarse a Danubio. Tuve la suerte de quedar prácticamente el primer día porque justo había un amistoso y pude jugar, hice tres goles. El entrenador, el Rafa Perrone, habló con mi padre para dejarme y así empezó toda la aventura.
Christian Stuani debutó en Primera División a los 17 años y jugó de corrido en Danubio hasta los 20. Después se fue seis meses a préstamo a Bella Vista. Me fui a préstamo a Bella Vista porque era jovencito y yo quería jugar un poco más, Bella Vista me dio la oportunidad de jugar más y tuve la oportunidad de salir goleador del campeonato. Cuando terminó el campeonato, Stuani volvió a Danubio y también salió goleador, después de eso se fue a Italia para jugar en Reggina Calcio.
La vida en Europa
A los 21 años Stuani se convirtió en papá de Josefina. Tuvimos a Josefina, una nenita que ahora tiene seis años y está divina, la tuvimos jovencitos pero todo impecable, no nos arrepentimos de nada. Y a los 22 años el jugador se fue a Italia. Me fui a la Reggina, al principio me fui solo pero después ya fue mi señora (Ximena) con mi hija.
-¿Era difícil allá?-
Si, es complicado porque era otra cultura, otro idioma, salís de acá y no sabés con qué te vas a encontrar, la verdad es que son ligas muy difíciles y competitivas pero para mí era cumplir un sueño llegar a Europa.
-¿Cuándo llegaste había algún uruguayo?-
Estaba el Hormiga Valdéz que ahora juega en Peñarol y Pablo Álvarez que ahora está en Nacional. Ellos me ayudaron muchísimo a adaptarme. Stuani estuvo un año y medio en la Reggina, me dijo que en ese tiempo sintió que aún era muy chico y que por eso le costaba adaptarse. No tuve muchas oportunidades, no me dieron la confianza que yo esperaba. Decidí buscar otro camino, probar en otro lado, me fui a España y hasta el día de hoy tengo la suerte de estar ahí.
Primero fue cedido por la Reggina al Albacete Balompié, luego al Levante, más tarde a Racing de Santander y finalmente en 2012 fue traspasado al Espanyol por cuatro temporadas. Cuando habla de su trayectoria por España, Stuani se muestra complacido.
España me gusta, es muy bonito y el campeonato me gusta mucho, desde el primer momento me sentí muy bien, muy cómodo y ahora estoy disfrutando de eso.
Su esposa, sus hijos y la Selección
Ximena, la esposa de Stuani, es su compañera incondicional. No trabaja pero se dedica el día entero a estar con Josefina y ahora con el recién llegado: Constantino. El jueves antes de viajar a Jordania nació Constatino, tuvimos que programar el parto para que yo pudiera estar, así que fue cesárea. Esto explica el festejo de su gol ¿Se acuerdan? Stuani marcó el segundo gol ante Jordania cuando estaba terminando el primer tiempo en Ammán y festejó chupándose el dedo gordo.
Cuando habla de la Selección, a Stuani le cambia notoriamente la cara. Se ríe y deja ver unos dientes extremadamente blancos. Gracias a Dios me está yendo muy bien, logramos la clasificación al Mundial (lo dice bien seguro aunque el partido de vuelta ante Jordania aún no se había jugado), ya lo estamos viviendo, ha sido para mí la mejor alegría como jugador de fútbol poder jugar y hacer goles.
Aunque entiendo que es algo muy difícil de explicar, le pedí que me dijera qué se siente cuando se convierte un gol representando a Uruguay. Es increíble, yo siempre digo que hay que estar en la piel de uno para ver lo que es, es una sensación única, la adrenalina es impresionante, es lo máximo.
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A esta altura de la entrevista Stuani ya no puede disimular su cansancio. Sus ojos marrones bien oscuros están quedando enrojecidos. Hace mucho calor, como de verano, y el sol nos da en la cabeza a los dos. Ya ha intentado varias veces redondear y yo respondí tratando de robarle algunos minutos más pero -más allá de toda su amabilidad- fue difícil.
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En sus momentos libres Stuani aprovecha para disfrutar de su esposa y de sus hijos. Se confiesa familiero y dice sentirse afortunado por tener tiempo en la semana para poder estar con ellos y para poder seguir la evolución de Josefina que ya va al colegio, a un colegio inglés.
Además, le gusta mirar fútbol porque en Europa todos los días tenés partidos. A veces sale a pasear con su familia y asegura que siempre hay lugares muy bonitos en España para conocer.
Si bien aclara que al principio extrañaba mucho Uruguay, ahora ya está acostumbrado y le gusta vivir allá. Sin embargo, su hija Josefina extraña y cada vez que viene de visita a Uruguay no quiere despegarse de sus abuelos ni de sus tíos. Entonces a veces arregla todo para que sus familiares vayan a visitarlo a Europa.
-¿Pensás venirte a Uruguay?-
Pienso que sí, todavía soy consciente de que tengo que seguir mi camino en Europa pero estoy seguro de que voy a volver.
-¿Tenés compromiso con algún equipo uruguayo?-
De momento ni lo pienso, me crié en Danubio y le tengo cariño pero en el momento se verá, no tengo compromiso con ningún club. Veo fútbol uruguayo, ahora Danubio va primero así que estoy contento.
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ANEXO:
Después de despedirme de Stuani entré al complejo a “echar una mirada”. En la sala para conferencias de prensa estaba Luis Suárez dándole una nota a un periodista de Fox. La nota ya estaba terminando y el periodista lo había llenado de regalos. Cuando se apagó la cámara, Suárez le dijo: muchas gracias, tomá y le devolvió todos los regalos, pero el periodista insistió y al final Suárez se fue con los brazos llenos de cosas.
Afuera estaba Edinson Cavani también brindando una entrevista para otro canal, no pude ver a cuál. El jugador estuvo unos 15 minutos al sol conversando con el periodista que lo estaba entrevistando y al final se sacó varias fotos. Cuando terminó con esa entrevista, entró a la sala de conferencias y se quedó charlando y muriéndose de risa con el exjugador que antes había saludado a Stuani.

