El muermo: una enfermedad equina muy peligrosa para los humanos

El experto Elbio Pereyra explica cómo se presenta esta enfermedad.

El muermo empezó a sonar en Uruguay a partir del año pasado, por unos caballos argentinos que viajaron a Chile sin la enfermedad y dieron positivo del otro lado de los Andes. Lo que hoy recomienda la Organización Mundial de Sanidad animal (OIE) como prueba para el diagnóstico es la fijación de complemento. Así lo explicó a Americando el Dr. Elbio Pereyra, presidente de la Asociación Uruguaya de Veterinaria Equina.

Según el especialista, los resultados dieron distinto en los dos países por la diferencia en el antígeno que cada uno utilizó para realizar las pruebas: Argentina uno estadounidense, y Chile uno alemán. Eso muestra lo difícil que es lograr un diagnóstico certero de muermo, “y es necesario que así sea, porque animal positivo hay que sacrificarlo”.

El contagio de la enfermedad puede darse por vía directa -a través del contacto con animales enfermos- o indirecta -a través de fomites, los enseres que rodean al caballo-. Pereyra comentó que se dice del muermo que es una “enfermedad profesional”, porque suele afectar a los trabajadores que están en contacto con los caballos.

En el caballo el muermo se presenta de cinco maneras diferentes. Hay una forma nasal, una pulmonar, una generalizada, una crónica y una asintomática. Cada una puede darse en forma única o conjunta. Y finalmente puede tener una forma inaparente, con un período de incubación de la enfermedad -que puede llegar desde unos pocos días a entre cinco y seis meses-.

En el ser humano las formas de presentación también pueden ser variadas: una forma cutánea, “donde es impactante, se forman áreas de necrosis en la piel donde se le cae toda la piel de una región”,  una forma pulmonar que da temperatura muy alta, tos y dificultad para respirar, y puede haber una forma generalizada que provoca la muerte en poco tiempo.


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