Los casos fueron diagnosticados a través del programa de apoyo alimentario ABC que la comuna capitalina puso en marcha en el mes de julio de 2021 y que está enfocado en mujeres embarazadas, en la lactancia y niños menores de tres años. La directora de Salud de la Intendencia de Montevideo, Virginia Cardozo, habló sobre los resultados del programa de apoyo alimentario, la situación en la periferia, la atención en las policlínicas municipales y en los casos de desnutrición infantil.
Los municipios A, D y F de la capital concentra la mayor cantidad de personas con esta problemática de salud compleja.
Casos de desnutrición en niñas y en embarazadas
El contexto en el que se da esta política pública que es el programa de apoyo alimentario ABC, en campaña electoral sabíamos que íbamos a asumir en un contexto de crisis social, económica y emergencia sanitaria. Sabíamos que había un compromiso público en fortalecer las políticas sociales a través del plan ABC donde uno de los ejes era la salud.
Al estudiar la evidencia científica de cuáles son las principales problemáticas que hay que abordar en estos contextos sabíamos que la desnutrición infantil era un tema que tenía que estar sobre la mesa y asumíamos que con el Plan ABC salud que decía que la desnutrición infantil era un tema que teníamos que abordar. En diciembre del año pasado conformamos el equipo técnico especializado en nutrición comenzó conformar este programa que lanzamos en julio. No teníamos datos actualizados a nivel de la situación nacional. Los últimos datos que tenemos en torno a la alimentación es del 2018 que es otro contexto con el actual. Tampoco teníamos datos sobre nuestras policlínicas por lo tanto un primer componente fue recomponer relevar las situaciones en todo el sistema de salud se atiende y se registran la historias clínicas, pero necesitábamos tener un sistema que nos permita detectar tener centralizado en un sistema de seguimiento y poder tener una mirada cerca y seguimiento bastante sistematizado de estas situaciones.
A principio de 2021 se empieza a pedir a las policlínicas y a los equipos técnicos, que releven cuáles eran la situaciones de niños y niñas hasta tres años y de mujeres embarazadas que se encontraban en situación de desnutrición o en riesgo. Este tipo de técnicos empezó a relevar y cuando empezó el programa teníamos 70 familias ingresadas en el programa, cada 15 días se ingresan más familias dado que el programa consiste en cuatro componentes en una transferencia monetaria que a través de los comercios de CAMBADU pueden levantar alimentos hasta 2800 pesos, un seguimiento de salud sistematizado y cercano lo que tiene que ver con un seguimiento social y con una educación nutricional. Un equipo que se asegura que no solo levanten los alimentos sino de la calidad de los alimentos. Un control desde un lugar no policial sino desde lo educativo. Tener un encuentro de cuáles son los alimentos que seleccionan, recordemos que hay nutrientes de distintas vitaminas que durante esta etapa cómo se alimentan niños y niñas pueden marcar el resto de sus vidas, hay evidencia científica contundente. Los nutrientes que reciban sean acorde para su desarrollo. Tener un crecimiento y desarrollo adecuado.
Policlínica de la intendencia
No es que el sistema de salud empiece atenderlos ahora, estos niños y niñas se atienden en el sistema de salud. Lamentablemente como la desnutrición se vincula a la pobreza y a los contexto de vulnerabilidad social se atiende mayormente en los prestadores públicos, pero puede haber de prestadores privados distintas situaciones que se capten y se atienden. Se hace un acompañamiento en todo el sistema de salud. Si hay un problema de desnutrición tenemos que reforzar el acceso a los alimentos y en la educación nutricional. Tenemos que hacer un seguimiento que nos permita tener fácilmente visible cómo va evolucionando la situaciones y cómo respondemos mejor. Lo que aporta el programa es reforzar el acceso de alimentos, la sistematización en el seguimiento, evaluación y aprender cómo mejorar las intervenciones.
Este lunes 1º de noviembre recibimos un informe de la Universidad de la República que hace un seguimiento al programa y evalúa al ingreso de los niños, una devolución a los seis meses y luego al año. El objetivo de esta evaluación es aprender a responder mejor a las necesidades nutricionales de estos niños y niñas embarazadas. El primer informe nos lo devolvieron el lunes e hicimos un intercambio muy interesante con el núcleo interdisciplinario de bienestar y alimentación de la Universidad de la República donde fuimos viendo cuál es la situación en la que ingresan estas familias, lo que nos marcaba la UDELAR es que al momento del ingreso cuando ellos hacen la primera entrevista y evaluar la situación nutricional, 82 % de estas familias tenían inseguridad alimentaria moderada o grave, estamos hablando de situaciones reales de hambre, situación de pasar días sin acceso a los alimentos.
En el 18 % restante hay dos situaciones porque puede haber seguridad alimentaria, pero de ese 18 % otro porcentaje tiene inseguridad alimentaria leve, es decir, no es que queden días sin comer, pero pueden acceder de baja calidad nutricional. A través de la educación nutricional y acceso a los alimentos podrán elegir mejores alimentos. Lo que nos dice la UDELAR es que en ese porcentaje que es menor, pero que no podemos obviarlo hay que hacer énfasis en la educación nutricional. Estamos en conjunto con la UDELAR desarrollando distintas estrategias para repensar la educación nutricional y la forma de elaboración de alimentos.
Martín Lema
Hay como algunos errores en el acceso a la información, uno tiene que revisar cuáles son las fuentes que elige para acceder a la información. Tenemos un seguimiento y abordaje bastante cercano en qué están nuestros niños y niñas al ingreso y qué intervenciones hacemos para vincular a los programas del MIDES y del INAU. Uruguay Crece Contigo no es el único programa que atiende a niñas, niños y embarazadas en esta situación. Plan CAIF en algunos territorios donde no hay dupla equipo de Uruguay Crece Contigo, Plan CAIF tiene un impacto y cercanía, para nosotros es un recurso muy importante en el territorio y está presenten en casi todos los territorios. Incluso la UDELAR nos recomiendan el vínculo con Plan CAIF y Uruguay Crece Contigo.
Tenemos de esos niños y niñas, 81 que están en Plan CAIF, tenemos 18 familias que ya están en Uruguay Crece Contigo, de esas familias otras cuatros están en programa cercanías que tiene acompañamiento de riesgo social. A su vez, tenemos datos que 65 de esas familias ingresaron pedidos y recibieron canastas de emergencia de alimentos del MIDES.
Nosotros evaluamos la situación de nuestros niños y niñas para ver cómo fortalecer. Nuestros equipos se vinculan con el programa para acordar el seguimiento. Es una cuestión de que los equipos que estén en territorio hagan sinergia, tengan la capacidad de hacer lo mejor posible y se potencien en las intervenciones.
Es importante decir que tenemos un número muy importante que nuestros equipos a raíz del programa los vincula Plan CAIF o con Uruguay Crece Contigo y están en lista de espera porque Uruguay Crece Contigo o Plan CAIF no tenían cupos para el ingreso. Eso es un tema que tuvimos conversando con las direcciones del MIDES y que hay que evaluar cuál es la situación de cada lugar y de cada territorio para poder valorar la priorización de esas situaciones para que tengan cupos o buscar la forma de que puedan haber acceso.
Hay situaciones que son de captación recientes. Hay voluntad de coordinar, si vemos toda la película es mucho más complejo de lo que se hace público. Sobre que puede haber una negligencia por parte de la intendencia es una afirmación un poco extraña porque nosotros estamos diciendo que hay situaciones riesgo nutricional a la que les damos alimentos, acompañamiento social, a la que focalizamos el seguimiento en salud, a la que le damos educación nutricional, la situación de estos niños y niñas está lejos de ser una negligencia. Hay un Estado presente tanto a nivel de gobierno departamental y nacional. Lo que a mí me parece que es una tranquilidad que tenemos que tener es que estos niñas y niñas están siendo atendidos por distintos programas. El seguimiento tiene que asegurarse que en todas las prestaciones y servicios estén accediendo. Había un niño que captábamos que no tenía cédula y lo vinculamos con el MIDES para que le tramita la cédula gratis.
Las policlínicas de la Intendencia de Montevideo atienden aproximadamente en el mejor de los meses cerca de un 20 % de los niños y niñas que pertenecen al primer nivel de atención del prestador público ASSE. Cerca de un 20 % de estos niños y niñas están atendidos y tiene un seguimiento muy cuerpo a cuerpo con este programa, pero es cerca de un 20 % de todos los niños y niñas del primer nivel de atención de prestador público. Hicimos acuerdo con compañeras del MIDES de que también necesitamos ver qué pasa con quienes no están en este programa porque no se atienden en las policlínicas de la intendencia.
Lo que nos toca a nosotros como política pública es evaluar la situación y ver cómo hacemos para darle las mejores herramientas para que los equipos tengan tacto. Quienes le ponen el cuerpo el seguimiento pensemos lo que es estar trabajando en un barrio de contexto crítico, los equipos le ponen el cuerpo a situaciones sumamente complejas.
No comparto que desde la lógica que trabajamos de que haya una lógica de competencia política. Cuando hacemos política pública el centro es la gente, las disputas políticas nunca pueden pasar nunca por tironear la situación de la gente y menos de la gente más vulneradas. Nosotros podemos tener discrepancias políticas, pero el foco siempre es la razón y cuando la razón es la persona hacemos sinergia y sumamos. Cómo hacemos todo para sumar, es mentira que no pase, nuestros equipos que no son políticos, son técnicos y comprometidos, están trabajando juntos y tienen la directiva de trabajar juntos en los territorios todos los días. La realidad es que se trabaja juntos y coordinados, nuestro rol es fortalecer los equipos.
