El Comisionado Parlamentario Penitenciario publicó ayer el informe anual sobre el sistema carcelario en 2021. Los datos muestran números alarmantes: desde el aumento del número de privados de libertad, que ya venía creciendo en los últimos años, a una sobrepoblación en gran parte de las cárceles de Uruguay.
A su vez, la cifra de muertes bajo custodia aumentó casi el doble respecto al año pasado, pasando de 48 a 86.
Informe del Comisionado Parlamentario
Uruguay sigue teniendo demasiadas personas presas. No es un por un designio malévolo sino porque hay una serie de temas sociales que el Estado no logra resolver de otra manera. Por ejemplo una tentativa de hurto, un delito leve, como hay un Estado potente, Fiscalía y Policía potente, eso se detecta y se aplica sanción penal. Hay otras medidas alternativas a una ejecución penal que Uruguay no ha desarrollado como las medidas alternativas.
Hay un hilado fino de política social que no está llegando a una cantidad de jóvenes que son arrasados por esa leva del siglo XXI, que son el narcotráfico, el narcomenudeo y la narcocultura. Entonces, excesiva prisión y sanción condiciones de vida en cárceles que siguen siendo malas, ha aumentado la población, pero las condiciones no son buenas. No frena la violencia y eso requiere medidas. Hemos hechos sugerencias. Hemos tenido mucho diálogo con las instituciones. Hay señales positivas y hay muchas señales preocupantes y cosas negativas.
Narcotráfico
Es un desafío enorme. En el informe hay un capítulo que llamamos ‘La circulación social del delito’, que tiene que ver una reflexión cómo las políticas sociales tienen que buscar hoy sistemas finos de cirugía robótica de ese tejido social que se rompe. Es un viejo desafío.
Hay que estar casa por casa, puerta por puerta. Es un desafío muy complejo. Una política social del siglo XXI y la investigación va en ese sentido.
Negligencias asistenciales y muertes en cárceles
En estos 7 años que hemos estado, si bien hay un proceso de crecimiento, hemos mejorado el instrumento de observación. Hace dos años trabajamos con la cátedra de la Facultad de Medicina. Hay una cantidad de cosas que vemos, que antes no veíamos. Hemos afinado mucho el diagnóstico. En esas cuatro carillas de los 27 casos, en donde se constató negligencias, está todo dicho. Hay todo un sistema que no funciona y tiene carencias. Uruguay no es un país pobrecito de América Latina, Uruguay es un país y Estado potente. Esta es un área donde hay carencias. ASSE tiene una actitud proactiva y muy positiva, ejemplar en el mundo ante el covid en las cárceles. Otros casos hubo personas privadas de libertad que hicieron juicio para que las vacunaran. El estudio también muestra que es muy pobre en la cobertura de salud mental. La salud penitenciaria es un gran desafío en el siglo XXI.
Nosotros tenemos muy buena relación con ASSE, cuando empezó el doctor Carámbula en la anterior administración. Tenemos un teléfono rojo ante los casos. Con la administración actual tenemos una muy buena relación.
Aplaudimos una gran actitud de ASSE que fue a fines del año pasado en el que hicieron un diagnóstico de todos los privados de libertad. Haber visto el COMCAR invadido por médicos, conversando con los internos, pesándolos, tomándoles la presión, preguntándoles si se habían vacunado, había personas que nunca habían visto un médico, por eso hay que pensar y eso tiene un costo. La continuidad de la institucionalidad. Seguimos dialogando con ASSE y creemos que es un tema de salud pública. Esto es un proceso. ASSE entra a las cárceles a fines de 2009. Antes había médicos que solo dependían de la autonomía policial.
Estamos mal, es grave, pero es tratable, se puede curar. Lograr que haya una mejora presupuestal, porque no todo se puede arreglar con buena voluntad y diálogo. ASSE es uno de los organismos un aporte importante para hacer sobre este tema de salud penitenciaria que es un tema de salud pública y que afecta a toda la comunidad.
Tiene que haber más políticas públicas para responder a los problemas.
Gastos
En este informe, a partir de una consultoría, buscamos aliados, que nos permite la ley. Tenemos convenios varias facultades del país. Hay una cantidad de datos que nosotros no podemos acceder y son variables que hay que estudiar. A diferencias de otros organismos, el presupuesto penitenciario es una suma de aporte que hace desde el Ministerio de Educación, el Codicen, el Ministerio de Desarrollo Social, ASSE, Sanidad Policial, Ministerio de Defensa, el propio Ministerio del Interior que a veces vuelca recursos de emergencia. Hay que seguir estudiando, hay que seguir reflexionando. Lo que si parece es que hay una cantidad de dinero que se podría usarse mejor, cuando una persona comete un delito vinculado a las drogas, que es adicto y va a la cárcel por 4 meses, 6 meses o un año, ¿tiene sentido gastar una cifra donde no tiene tratamiento? ¿No es mejor utilizar ese dinero en un tratamiento? La puerta existe, pero lo que pasa es que está derrumbada.
Nos faltan herramientas para poder atender.
Mecanismos de diagnósticos
A partir de 2011 hay un pico de inversión donde se construyeron una cantidad de centros que dan respuesta. Hay mecanismos, se instaló un sistema de diagnósticos. Cuando uno cae un delito leve, cómo hace el sistema para que esa persona no terminara en un lugar más peligroso, llamar a alguien, eso era un sistema muy a la uruguaya. Eso ha mejorado mucho en los últimos años y sigue mejorando, que es un sistema de diagnóstico. Lo que pasa es que hay una enormidad de gente que entra al sistema. Resolvemos esos problemas sociales institucionalizando. El delito tiene que ser penado, porque los que los cometen son ciudadanos. Cuando trasgreden todos tienen que rendir cuentas, pero el tema es cómo rendirlas, es un tema de toda la sociedad. El plan que hacemos nosotros es que los sistemas que hay puedan funcionar.
Cuando empecé en este puesto abracé una canción, estamos lejos, pero queda cerca, no es imposible para el Uruguay. El trato cruel, inhumano y degradante en una cárcel quiere decir que no hay un tratamiento y que muchas veces no alcanzan con mejoras. Cuestan muchísimo de lograr. Como que haya una cama, que haya un colchón. Mi equipo y yo tenemos una muy buena relación con directores y funcionarios porque son ellos quienes están soportando la presión. A veces me llevo pedradas, pero muchas veces aplausos. Uruguay tiene que poder dar tratamiento, salud, deporte, régimen de patio, aire libre, comunicación con la familia, preparación cuando una persona sale a la calle para que no vuelva a la cárcel.
Los problemas que pasan en las cárceles son parecidos a los que pasan afuera. Si mejora todo, mejora en la cárcel. La cárcel es un test de los derechos humanos de un país, donde responde a los problemas más complejos. Lo que pasa es que lo que pasa en la comunidad, en la cárcel pasa por 100. Si se mejora afuera, se mejora adentro y si se mejora adentro, se mejora afuera.
Hay que tener sistemas más eficientes y más sanos.
Este tema seguirá mucho tiempo. No es normal que venga tanto a los medios y el tema esté tanto en los medios. Fijensé en otros países si hablan tanto de las cárceles. ¿Eso habla mal de Uruguay? En parte sí y en parte no. En algún momento pasará este tema, pasará, pero no con tanta frecuencia. El tema es encontrar el camino y el rumbo correcto, no entrar en una callejuela que nos encierre cada vez más.
