En un partido cerrado, se le terminó el Mundial a Colombia desde el punto penal.
En los 90 minutos, europeos y sudamericanos no se sacaron diferencias. El reglamento indicó que debía jugarse el alargue, pero así tampoco pudieron marcar goles.
Por eso, el partido se decidió desde el punto penal, donde los cafeteros malograron dos ejecuciones, mientras que los europeos anotaron cuatro de sus cinco remates y lograron meterse entre los ocho mejores del mundo.
