El hijo de Pablo Escobar cuenta su historia de vida en Esta Boca es Mía

"El problema de esta historia es que cualquier cosa que te quieras inventar al respecto podría encajar a la perfección", aseguró el hijo de Pablo Escobar que está en Uruguay presentando su libro.

El invitado del día es arquitecto, diseñador industrial pero también es el hijo de uno de los mayores criminales de América Latina, es el hijo de Pablo Escobar, se llama Juan Pablo Escobar. Hasta hace poco vivía con otra identidad y de un tiempo hasta esta parte decidió terminar con el silencio, asumir su identidad y presentar un libro.

Así habló Juan Pablo Escobar en Esta Boca es Mía:

“Es un milagro que estemos con vida porque deberíamos estar muertos. En mi libro yo relato en un capítulo que se llama ‘La paz con los carteles’ que tiene que ver con ese proceso de acercamiento de nosotros como familia a todos esos enemigos de mi padre que querían acabar con nuestras vidas. Era claro que estábamos destinados a morir, a mi madre le dijeron que a ella y a mi hermana les iban a perdonar la vida pero que a mí me iban a matar. En el libro relato todo lo que nos tocó hacer para evitar mi muerte. Yo hice mi testamento a los 16 años.

Recurrimos al Vaticano, a La Cruz Roja, a las Naciones Unidas, a todas las delegaciones diplomáticas en Colombia y ninguna nos quiso recibir, las aerolíneas no nos vendían pasajes. Viajamos a Mozambique porque fue el único país que nos quiso recibir, llegamos y el país estaba destruido, la guerra civil dejó todo en ruinas, no había futuro para nadie. Salimos huyendo de Mozambique hacia Argentina, podría haber sido cualquier otro país. La última vez que vi a mi padre yo tenía 16 años. Llegamos a Argentina con un cambio legal de identidad, en Colombia cualquier ciudadano se puede cambiar el nombre.

Hay un evento que marca la historia de Colombia y la historia familiar nuestra, es en agosto de 1984 cuando muere asesinado por órdenes de mi padre el ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, hasta ese entonces yo tenía una vida normal, más allá de los lujos. A los siete años ves que tu padre va a la oficina, que llega o se va más tarde de la casa, eres un niño y estás disfrutando de tus padres. La mayoría de los padres de mis amigos les prohibían a sus hijos que compartieran conmigo.

El problema de esta historia es que cualquier cosa que te quieras inventar al respecto podría encajar a la perfección”.


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