Ingresó a la Cancillería con rango de ministro el 13 de junio de 2005 por decisión política del entonces canciller Reinaldo Gargano.
Rosario Portell parece destinada a entrar, salir y volver a entrar a la Cancillería. Ya estuvo y dejó de estar tres veces. Y una vez más, ahora vuelve. Ahora fue designada para ser la embajadora de Uruguay en Rusia.
Todos sus pasajes han estado rodeados por la polémica. Ingresó a la Cancillería con rango de ministro el 13 de junio de 2005 por decisión política del entonces canciller Reinaldo Gargano.
Gargano desconfiaba de los funcionarios de carrera y colocó en decenas de cargos a gente de su confianza política.
Portell fue nombrada subdirectora de Asuntos Económicos.
En 2008, ya el canciller era Gonzalo Fernández. Según fuentes de aquel gobierno que consultamos para este informe, Tabaré Vázquez le había dado la orden de sacar de la Cancillería toda esa barra política que había metido Gargano.
Fernández le dio una oportunidad. La designó para ser subcomisaria en la Expo Zaragoza. El comisario fue Fabricio Siniscalchi, muy cercano a Vázquez.
La participación de Portell generó un escándalo. Muchos de los que trabajaron en el stand de Uruguay se quejaron de que debían hacer jornadas de 14 horas, muchos tuvieron problemas con su visado.
El 2 de setiembre de 2008 fue cesada en el cargo, el primero de sus ceses “por razones de buena administración y contención del gasto”. Pocos días después, Vázquez y el canciller Fernández la removieron de la Cancillería.
Una salida tan poco prestigiante, no hacía prever un rápido retorno. Además, Portell, de cara al recambio de gobierno, militó por Danilo Astori y Astori perdió con José Mujica. Pero el retorno ocurrió.
Sorpresivamente, Portell se acercó al Movimiento de Participación Popular (MPP). Cuando Mujica asumió la Presidencia, ya era muy cercana a Lucía Topolansky.
Pocos meses después, en junio de 2010 el gobierno de Mujica pedía la venia para que Portell fuera designada ni más ni menos que embajadora en China.
Cinco años estuvo en China. Las versiones sobre su desempeño son disímiles.
Ex agregado militar en ese país, coronel Gustavo Cardoso, en aquella embajada dijo que el trabajo de Portell fue correcto y sin aspectos negativos que destacar.
Leonardo Traversoni –un comunista que fue el segundo de la embajada de Portell en China– en el espacio para comentarios de una nota de El Observador sobre la exembajadora. "No ha habido jamás una embajadora tan incompetente, arbitraria y corrupta como la sra Portell en la China. Era el hazmerreír porque creía que hablaba inglés y decía cualquier cosa y exigía volar en primera, en fin, y cosas peores", escribió Traversoni.
Cuando terminó el gobierno de Mujica y Vázquez volvió al poder, volvió a cesar a Portell.
Pero en 2018, según dijo un integrante de aquel gobierno que habló off the récord con Telemundo, Topolansky le pidió personalmente a Vázquez, como un favor personal, que nombrara a Portell como embajadora en Vietnam.
Aquel Tabaré, golpeado por la renuncia de Raúl Sendic en 2017 y con Topolansky como vicepresidenta y presidenta de la Asamblea General, aceptó.
La venia para Vietnam fue muy discutida y generó un pequeño escándalo político.
La sinuosa carrera de Portell, la nueva embajadora en Rusia: dos veces cesada por Vázquez y la polémica defensa de Mujica por no ser "brillante"
Su escaso dominio del inglés –sin saber hablar chino- fue objeto de críticas. Un video de un discurso muy elemental, en su inglés pero también en los conceptos, se viralizó.
Fabricio Siniscalchi, que fue secretario político de Vázquez y había sido el comisario del stand uruguayo en la Expo Zaragoza, dijo entonces: "Nuestro pueblo se merece una mejor representación ante el heroico pueblo vietnamita que la cuestionada propuesta. He dicho". Indicó a El Observador, además, que Portell "no es una mujer formada para ese cargo".
La defensa de Portell vino por dos lados. El MPP la defendió a capa y espada, con Mujica a la cabeza.
"Puede ser que no tenga mucha capacidad, pero puede ser una hormiga trabajadora", dijo Mujica, en una frase que hasta hoy se recuerda. Y que la oposición a aquel gobierno usó para criticar a Portell.
La otra defensa de Portell vino de la bancada femenina del Frente Amplio. Mónica Xavier y Constanza Moreira señalaron en el Senado que las críticas que recibía era por ser mujer. Y fue designada.
En 2019 Vazquez le agregó ser embajadora concurrente en Singapur. En 2020, a poco de asumir, Talvi la cesó una vez más en la Cancillería.
Un ministro del gobierno dijo que la decisión de Portell la sorprendió. Es una emprendedora. Uno de sus emprendimientos fue el intento de levantar un edificio en Punta Carretas. En una licitación abreviada de UTE se hizo con una subestación en desuso. Inició los trámites para levantar allí un edificio.
El plan no resultó, pero una mujer la rescató: Carolina Cosse. Fue en 2021. Cosse le perdonó a Portell una deuda de 1.145.657 pesos –algo más de US$ 25.000 en aquella fecha- que Portell mantenía con la Intendencia de Montevideo.
El departamento jurídico de la Intendencia había estimado que no había motivos legales para hacerlo.
Un informe de la asesoría jurídica de la IM señaló que la renuncia a cobrar la deuda de Portell podía hacerse solo como una medida “discrecional”.
Además, Portell pretendía que la IM le devolviera un dinero ya pagado, lo que no fue aceptado por las autoridades de Montevideo.
Portell pidió cancelar un convenio de pago que tenía por un trámite de “mayor aprovechamiento” de un padrón, “en virtud de que no realizará la obra” que había proyectado. La exembajadora, además, pedía que se reconociera como un crédito a su favor lo que ya había pagado.
El “mayor aprovechamiento” es el incremento del valor económico de los inmuebles que se origina “por la autorización que la Intendencia confiere para una intervención en el territorio departamental” que se aparta de las normas de construcción vigentes para ese sector de la ciudad.
Entre otras excepciones, Portell pretendía construir un edificio de 11,70 metros, que llegaba a los 14,5 metros con su “coronamiento”, cuando el máximo habilitado en esa cuadra es 9. Por ello debía pagar un precio compensatorio de 1.727.569 pesos, de acuerdo la tasación del Servicio de Catastro y Avalúos de la IM.
El padrón adquirido por Portell es una subestación de UTE, en la calle Tabaré, en Punta Carretas, entre bulevar Artigas y Zorrilla de San Martín.
Portell aceptó el pago compensatorio establecido y el 6 de octubre de 2017 abonó el 10% del precio, o sea 172.756,90 pesos. Quedó un saldo de 1.554.813 pesos que “se abonaría en cuatro cuotas mensuales reajustables por IPC”.
Casi dos años después, el 30 de julio de 2019, Portell pagó la primera cuota por 409.156 pesos.
Tras recordar todos estos antecedentes, la doctora Morales analizó el pedido de Portell de que la deuda se cancelara y que lo pagado pasara a ser un crédito a su favor.
La abogada de la intendencia recordó que el “pago compensatorio” no es un tributo, sino un precio. Agregó que Portell lo había consentido. Y que la intendencia había otorgado las ventajas pedidas por Portell, “dependiendo de la propia interesada su concreción”.
La obra se había iniciado el 19 de diciembre de 2018 y de las normas vigentes “no surge elemento alguno que permita ligar el cobro del precio compensatorio a la efectiva finalización de la obra”, afirmó Morales. Y agregó que el hecho de que las obras hayan sino iniciadas pero no terminadas, por el contrario, podría dar lugar a sanciones.
Morales analizó luego en su dictamen todas las eventuales razones que podrían esgrimirse para revocar el convenio firmado, y una a una las fue descartando por improcedentes: “No existe en la situación de análisis causa alguna para solicitar la anulación del convenio, en tanto se firmó válidamente”.
Portell fue consultada, pero no respondió los mensajes.