El músico uruguayo tuvo una entrevista íntima con Alejandro en el Teatro Solís, donde conversó sobre lo recorrido en este 2014 y lo que proyecta para el 2015.
Hace unos meses atrás vos proyectabas un 2014 muy relajado, casi un año sabático. Tuviste actuaciones en vivo y sale un disco de antología de cinco años. Además estás proyectando un cierre de año en La Trastienda.¿Termina siendo menos sabático de lo que esperabas?
Sí, pero no por los shows en vivo. Los shows en vivo, que hemos tenido varios, y hay unos cuantos que ni siquiera están anunciados. Estamos tocando más o menos tres veces por mes. Si sumás en el año son 36 shows con sus respectivas idas y venidas. Pero eso, hablando sencillamente, es juntarse con los amigos para hacer el picadito del fin de semana. Es necesario, a nivel de sangre. Y no considero que vaya contra el año sabático. Sin embargo, las doscientas horas que me llevó hacer el sonido de esto...
Eso es un atentado contra cualquiera año sabático
Y sí, dividí por ocho horas por día. Además las angustias, los insomnios. Cuando uno está en un proceso de mezclas está tomando decisiones. A pesar de las doscientas horas te digo que es a alta velocidad y concentración. Y después tuve que organizar los papeles de mi casa, hablar con abogados, contadores, escribanos porque mi vida era un desorden. Tuve mudanzas, idas y venidas. Fue un año no sabático pero tranquilo. Estoy bien, estoy aliviado por todo lo que he ido acomodando. Creo que el 2015 va a ser un año sabático, porque además me permite componer. Estoy en pleno garabato de cosas, si vale la pena algún día se mostrará.
¿Buscas géneros nuevos? Por ahí te animaste a cantar un tango. Incluso en este disco de alguna manera el tango. Se está dando esto de artistas que están muy vinculados a un género, que están intentando cruzar la línea. ¿Puede ser el caso?
Con respecto al tango, no necesariamente. Yo grabé en 1987 Las Luces del Estadio, El Tango Conversación en La Margarita en los años 90. Pero mirándolo desde otro ángulo, es verdad lo que decís: no es mi palo. Acá canto un tango, un dos por cuatro. De la canilla en su versión ultra tanguera con Guzmán Mendaro y Hugo Fattoruso. Ahora, en cierta forma, y te bato la justa, uno no busca los géneros, los géneros lo buscan a uno. Yo no me propongo inventar una canción, yo me levanto y digo 'hoy voy a salir a buscar una canción'. Uno se mete en la maleza a ver si encuentra algo, y le pega el manotazo. Después empieza a ver que sale, empieza a transformar eso que encontró, no que inventó. Y de repente eso lo transforma a uno. Hay muchas canciones que empecé desarrollando su música y en el 'lalala' de la melodía se pegó una frase y esa frase determinó la temática de todo el tema. ¿Vos te creés que yo pensaba cantarle a esa temática? No, simplemente apareció y dijo 'quiero que me cantes'. A veces no, a veces uno quiere guiar la mira hacia determinada temática o determinada sutileza dentro de las distintas temáticas pero otras veces no, es al revés. Respondiendo la pregunta inicial, no tengo la menor idea como nunca tuve que voy a hacer de acá a seis meses cuando vuelva de Europa de ver a mi hijo. No sé que va a ser de mi vida, no sé que puede salir musicalmente, si es que sale.