Los investigadores detectaron que la creatividad fortalece la conectividad en zonas especialmente vulnerables al envejecimiento, como la red frontoparietal, clave para la atención, el control motor y la coordinación.
Un nuevo estudio reveló que bailar tango, tocar un instrumento, pintar o incluso jugar videojuegos de estrategia podría mantener al cerebro “más joven” de lo que marca la edad biológica.
Según una investigación, publicada en Nature Communications y que analizó a 1.472 personas de 13 países —incluyendo Argentina, Chile, Brasil y Cuba—, quienes practican experiencias creativas presentan un “retraso” en el envejecimiento cerebral en comparación con quienes no lo hacen.
Para llegar a esta conclusión, los científicos utilizaron “relojes cerebrales” (que son modelos que comparan la edad cronológica con la edad biológica del cerebro, a partir de electroencefalogramas). Cuando la edad cerebral resulta menor que la real, se interpreta como un envejecimiento más lento y saludable.
El estudio comprobó que hay actividades creativas y lúdicas que generan este efecto positivo y de hecho cuanto mayor es el nivel de expertise de los participantes (más años de práctica o mayor rendimiento), mayor es el retraso en el envejecimiento cerebral.
¿Cuáles son las disciplinas qué más aportan en este sentido? Tango: hasta 7,1 años de diferencia en edad cerebral. Artes visuales: alrededor de 6,2 años. Música: unos 5,4 años más jóvenes Videojuegos de estrategia: cerca de 4 años.
Los investigadores detectaron que la creatividad fortalece la conectividad en zonas especialmente vulnerables al envejecimiento, como la red frontoparietal, clave para la atención, el control motor y la coordinación.
En definitiva, con estas actividades, el cerebro se vuelve más eficiente y mantiene una mejor “comunicación interna” entre sus regiones, lo que retrasa los efectos del paso del tiempo.
