Ciencia uruguaya por el mundo: especialistas lideran hallazgo vinculado al origen de la reproducción sexual

Lo que encontró este nuevo estudio es que la proteína responsable de la fusión de células eucariotas (la llave que permite la unión entre el espermatozoide y el óvulo) podría haber surgido en arqueas.

Hay un capítulo en el mecanismo de la reproducción sexual de animales y plantas que lo conocemos bastante bien. Es aquel que señala que para construir un nuevo individuo hay que combinar dos mitades genéticas. Una mitad la aporta la célula de reproducción sexual masculina, el espermatozoide, y la otra mitad la célula de reproducción sexual femenina, el óvulo.

Este es un proceso universal existe desde los albores de la vida eucariota, es decir de aquellos organismos con células con núcleo definido, desde amebas, pasando por aves, reptiles, plantas y hasta los seres humanos.

Esta fusión de dos células, a diferencia de la división celular que sucede todo el tiempo para generar más células, solo se produce en ocasiones bastante especiales, por ejemplo durante el sexo.

Es que una fusión celular descontrolada sería letal para cualquier organismo. Imaginemos, por ejemplo, qué pasaría si las células cerebrales se fusionaran con las de la boca o las manos. Sería bastante caótico. Es por eso que la fusión está reservada en la naturaleza para casos bien concretos.

Para evitar este descontrol, las plantas y los animales usamos proteínas especiales que administran cuándo y dónde ocurre el proceso de fusión celular. Son algo así como la llave que habilita el proceso y también la que pone las reglas.

Estas proteínas son las encargadas de marcar, por ejemplo, que el espermatozoide de un ser humano no se puede unir al óvulo de un perro, sino exclusivamente al de otro ser humano.

El capítulo, o mejor dicho el personaje, de esta historia que la ciencia no conoce del todo bien, es cuál es esa molécula que permite la unión sexual en los vertebrados, incluido el ser humano.

Hay una pista y es que tiene la misma forma que las moléculas de fusión presentes en algunos virus como el Zika, Dengue y Rubeola y que le dan al virus la llave para infectar organismos eucariotas, como los nuestros.

"Entonces la pregunta que estaba por ahí, que era fascinante, era decir quién inventó esto. Los virus y se lo robamos nosotros o lo inventamos nosotros y los virus nos robaron cosas que las dos cosas han sucedido mucho en la evolución", dijo Martín Graña. investigador del Institut Pasteur de Montevideo.

Lo que la investigación encontró es que este mecanismo que permite la reproducción sexual está presente en algunos de los microorganismos más antiguos de todos, como las arqueobacterias.

"Por un lado sirve para comprender nuestros orígenes, el origen de la complejidad celular, en el sentido que algo que creíamos que empezó a jugar hace 2 mil millones de años en verdad se empuja a mil millones de años. Ya hace 3 mil millones de años, se paseaba por la tierra unos bichitos que estaban que ya tenían esta herramienta. Probablemente no la usaban para el sexo porque no existe el sexo en las arqueobacterias. Pero lo que sí ilustra es cómo la evolución es una gran inventora a partir de cosas que ya existen, o sea, es una gran recicladora de cosas", apuntó Graña.

Esto, como cualquier hallazgo científico, podría tener aplicaciones impensadas ayudando, por ejemplo, en cuestiones de reproducción asistida. Por ahora, las investigaciones continúan.