Entre el dolor y el placer: ¿qué le pasa a tu cuerpo cuando comés algo picante?

Comer picante desencadena en el cuerpo una serie de reacciones fisiológicas de las que algunos escapan, pero que otros disfrutan, por alguna razón que la ciencia todavía no pudo determinar. 

En el mundo natural, el picante es un mecanismo de defensa. Varias especies vegetales producen frutos picantes para evitar que los animales se los coman y así garantizar su reproducción y supervivencia. Sin embargo, hay un mamífero que evolucionó para tolerar e incluso disfrutar del picante: el ser humano.

“A todos nos gustan las experiencias sensoriales; la comida picante hace la vida más interesante”, declaró un fisiólogo de la Universidad de California en San Francisco al diario The New York Times.

Es que comer picante desencadena en el cuerpo una serie de reacciones fisiológicas de las que algunos escapan, pero que otros disfrutan, por alguna razón que la ciencia todavía no pudo determinar.

Para empezar, el picante puede hacerte sudar. Esto se debe principalmente a que los alimentos picantes estimulan los receptores nerviosos que se activan con el calor. Estos receptores le envían al cerebro una señal de dolor, un dato que fue descubierto por el científico David Julius y que le valió el Premio Nobel de Medicina en 2021.

Según explicó el diario estadounidense, “estos nervios envían al cerebro señales similares a las que recibiríamos si estuviéramos en contacto con fuego real, y esta es la razón por la que posiblemente empecemos a sudar o a sonrojarnos; esa es la manera que tiene el cuerpo de enfriarse”.

Otro aspecto interesante del picante es que, si bien falta más evidencia científica, algunos estudios vincularon el consumo de este tipo de alimentos con algunos beneficios para la salud. Las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias de los alimentos picantes, pueden ofrecer algún grado de protección contra enfermedades como la diabetes y afecciones cardiovasculares.

Existe un mito entre los consumidores de picante que dice que las personas pueden entrenarse para ganar resistencia a sus efectos y no sentirlos luego de un tiempo. Esto es falso, el dolor no disminuye sino que las personas aprenden a tolerarlo mejor.

Por último, los expertos saben que la mejor manera de disminuir la sensación de picante no es tomando agua porque la capsaicina -esa molécula que produce los efectos de calor- no es soluble en agua sino en grasas. Así que, si comés algo con demasiado picante, mejor tomar un vaso de leche.