La investigación encontró fallas en la memoria, la atención y otras funciones cognitivas. Los efectos fueron mayores cuanto más frecuente era el consumo y mayor la dosis total de THC.
Un estudio realizado en Uruguay detectó alteraciones en el funcionamiento cerebral de personas con consumo frecuente y sostenido de cannabis, con efectos sobre la memoria, la atención y otras funciones cognitivas.
"Nosotros encontramos trastornos del flujo sanguíneo cerebral que traducen de alguna manera actividad neuronal disminuida y particularmente en la corteza prefrontal", explicó Rodolfo Ferrando, profesor agregado de Medicina Nuclear e Imagenología Molecular.
Según señaló, esa zona del cerebro es importante para las funciones superiores de la cognición y está conectada con el sistema de recompensa, involucrado en los efectos de las sustancias psicoactivas y en las conductas adictivas.
La investigación comparó a consumidores de cannabis adquirido en farmacias, con niveles de THC de entre 2% y 4%; integrantes de clubes cannábicos y autocultivadores, con concentraciones cercanas al 15%; y un grupo de personas sin antecedentes de consumo.
Los participantes tenían al menos un año de consumo frecuente y sostenido de la variante estudiada, aunque en promedio registraban ocho años de consumo de cannabis.
"Lo que está descrito es que a mayor frecuencia de consumo y mayor dosis total de THC, los efectos van a ser mayores", explicó Ferrando.
Entre las principales afectaciones se encontró "un enlentecimiento en el funcionamiento cerebral", asociado a "fallas en la memoria, algunas fallas en la atención o en la función ejecutiva".
Esto último comprende capacidades como la planificación de tareas, la resolución de problemas, el control inhibitorio, la flexibilidad mental y la memoria de trabajo.
Según Ferrando, parte de estas alteraciones puede revertirse después de semanas o meses sin consumir cannabis, aunque todavía no está claro si la recuperación puede ser completa.
"Si la reversibilidad es completa o no todavía no está claro y eso va a depender de la intensidad, de la historia de consumo de cada sujeto", explicó.
Además, advirtió que un consumo más sostenido, prolongado e intenso puede aumentar la posibilidad de que algunas alteraciones persistan a largo plazo, incluso después de abandonar el consumo.




