Koh-i-Noor: la sangrienta historia de un diamante "maldito" en el corazón de la corona inglesa

Algunos dicen que se trata del diamante más antiguo del mundo encontrado en el año 1306 de la era moderna.

Cuenta la leyenda que es un diamante maldito. Un antiguo texto hindú del siglo XIV dice que "quien posea este diamante dominará el mundo, pero también conocerá todas sus desgracias. Solo Dios, o una mujer, pueden llevarlo con impunidad".

Se trata del Koh-i-Noor, también conocido como el “mar de luz” o la “montaña de luz”. Algunos dicen que se trata del diamante más antiguo del mundo encontrado en el año 1306 de la era moderna. Hoy descansa en el centro de una de las coronas más famosas de toda Europa, la que fue hecha para la reina Isabel.

Sin embargo, cómo llegó hasta ahí es una historia con varios puntos ciegos y contradicciones.

Los estudiosos en el tema rastrearon una de sus primeras menciones al año 1635, donde adornaba el trono de un gobernante mogol cuyas riquezas eran tan exuberantes que llamaron la atención de todo Oriente. Tanto es así que su reino fue invadido por un líder persa, llamado Nader Shah, que saqueó todo su tesoro en 1739.

Shah se obsesionó con la piedra, la removió del trono y se hizo un brazalete con ella. Durante varias generaciones el diamante permaneció en el territorio de lo que hoy es Afganistán, pasando de generación en generación. Hasta que finalmente en 1813 la piedra regresó a India como botín de guerra.

En este punto de la historia es donde entran los británicos.

El rumor de la existencia de un diamante con un valor incalculable llegó a oídos de la Compañía Británica de las Indias Orientales, que por aquel entonces venía cargándose la conquista de varios puntos de India. Entonces los británicos se obsesionaron con la idea de llevarle la piedra a su reina, que decían era la única persona digna de semejante poder.

Quien custodiaba el diamante era el Imperio sij, que fue atacado por los británicos en 1877. Entonces su último emperador, Duleep Singh, que entonces tenía 10 años, entregó la joya a la reina Victoria de Inglaterra cuando fue nombrada emperatriz de India en 1877. Desde entonces permanece en Reino Unido.

Las versiones en esta historia son todas divergentes porque atraviesan culturas, idiomas y territorios distintos cuyos registros contradicen o desdibujan la historia del diamante. Pero en este momento clave, las sutilezas hacen toda la diferencia.

Los británicos aseguran que el diamante fue llevado a Inglaterra como un regalo, un trofeo militar. Mientras que en India, claman que la pieza fue directamente robada, como muchas otras, durante el período colonial.

Ahora, dos siglos después, el tema sigue sin laudar, y la próxima coronación del rey Carlos III reavivó la polémica. Al punto de que la Casa Real británica renunció a usarla y desde la India reclaman que sea devuelta a su país de origen.

“Si accediéramos a todas las peticiones, el Museo Británico se quedaría vacío”, declaró en 2010 el entonces primer ministro británico, David Cameron, a propósito del tema.