La exigida red mundial de cables y satélites que mantiene al mundo conectado a internet

Todo ese volumen de información con la que los usuarios interactuamos a diario necesita infraestructura física para funcionar.

El tráfico de datos en internet está lejos de alcanzar su pico máximo. La irrupción de las herramientas con inteligencia artificial, el streaming y las aplicaciones harán que ese consumo siga aumentando en los próximos años.

Todo ese volumen de información con la que los usuarios interactuamos a diario necesita infraestructura física para funcionar. Y son los satélites y los cables submarinos los que mantienen funcionando a la máquina. Así que conozcamos un poco más acerca de ellos.

Empecemos por los cables submarinos. Se trata de piezas que se extienden por miles de kilómetros debajo de la superficie del mar y están compuestas por pequeñas fibras ópticas que se recubren con barreras de aluminio resistente al agua. Estos cables tienen una vida útil de 25 años. Porque si bien son bastante resistentes y seguros, suelen interactuar con anclas, redes, accidentes geográficos marinos, fauna y fenómenos naturales que los deterioran.

Su exposición al ambiente exige mantenimiento constante, que se hace con robots que bajan hasta el lecho marino y los reparan a distancia.

El impacto ambiental que tienen los cables submarinos está medido, y se sabe que pueden perturbar los hábitats marinos. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, evidenció que un mes después de su instalación, diversos organismos empiezan a colonizar el cable y en algunos casos favorecen el desarrollo de arrecifes artificiales.

Por el otro lado tenemos a los satélites. Hay miles de estos aparatos orbitando alrededor de la Tierra y se han vuelto fundamentales para la transferencia de datos de la sociedad digital moderna.

Un relevamiento de la Comisión Europea divulgado por el diario español El País, asegura que la conexión por fibra óptica tiene más capacidad y rapidez, pero tiene como desventaja que necesita más tiempo y recursos para su despliegue e instalación.

En ese sentido los satélites parecen ser un buen complemento ya que su despliegue es casi inmediato y permiten el acceso a internet en áreas donde los cables no llegan. También son más eficientes para las conexiones móviles.

Los especialistas estiman que ambos mecanismos para solventar la conexión a internet pueden y deben coexistir para garantizar el masivo intercambio de datos. Y quién sabe qué otras herramientas podrían surgir en un futuro cercano para mantenernos conectados.