La impresión de alimentos en 3D que busca revolucionar la gastronomía y la alimentación

Algunos investigadores comenzaron a explorar la forma de desarrollar comidas personalizadas utilizando impresoras 3D

Es difícil imaginar dónde podría estar el cruce entre mundos tan distintos como la gastronomía y la tecnología. Pero lo cierto es que hay una herramienta que busca combinarlas a ambas y revolucionarlo todo: las impresoras 3D de comida.

Desde hace un tiempo a esta parte, algunos investigadores comenzaron a explorar la forma de desarrollar comidas personalizadas utilizando impresoras 3D. Los objetivos detrás de este impulso tecnológico son muy variados, van desde la curiosidad de los gastrónomos y la innovación en aromas y sabores, hasta el desarrollo de comidas que las personas más ancianas o con alguna limitación puedan consumir en formatos no tradicionales. En definitiva, “la impresión 3D permite deconstruir los alimentos, modificar su contenido nutricional, reconstruirlos nuevamente mediante impresión y presentarlos en la forma que se desee, de forma que les resulte familiar”, detalla El País de España.

“La dificultad para tragar y masticar, junto con la pérdida de apetito y los cambios en la percepción del gusto y olfato, son factores importantes en la prevalencia de la malnutrición de ancianos y la consecuente aparición de enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta”, señala la directora de una empresa alemana especializada en la creación de alimentos modificados.

De esta forma, las impresoras 3D son capaces de adaptar la textura de un alimento para hacerlo más fácil de tragar, por ejemplo. A su vez permite calibrar la cantidad de azúcar, sal y grasas en platos para personas con alguna enfermedad.

Un puñado de empresas ya está probando sus prototipos en hospitales y lugares donde se sirven alimentos a gran escala, pero se necesita cierto grado de personalización para cada comensal. Esta nueva tecnología aplicada, creen los especialistas, podría colaborar a reducir el desperdicio general de comida.

“Pero la verdadera revolución de la impresión 3D de comida va más allá, y reside en la posibilidad de imprimir platos completos, que la propia máquina pueda incluso cocinar”, destaca el portal especializado Xataka. Es decir que una máquina pueda transformar recetas digitales en platos comestibles.

En ese sentido ya hay varias empresas trabajando en estos desarrollos, algunas con mayor éxito que otras. Hay una compañía pesquera en Islandia que quiere usar las impresoras para aprovechar los descartes del pescado y comercializarlas de forma más atractiva. También hay otra en Estados Unidos que imprime pizzas y pastas con la forma que el consumidor elija. Y una más con sede en Cambridge que fue capaz de imprimir frutas artificiales. Todas son empresas que están enfocadas en el consumo de lujo.

Los detractores de esta nueva tendencia señalan que la impresión en 3D de comida provocará una eventual pérdida de las tradiciones gastronómicas. Un prestigioso chef en Bangkok consultado por El País señala que la técnica del 3D no es más que un “discurso de marketing”. En el mismo tono, un ingeniero agrónomo que trabajó durante dos décadas en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, expresó que la tecnología 3D tiene un riesgo claro. “Como no se ve lo que está dentro de la comida preparada, pueden no utilizarse los mejores productos”, dijo al diario madrileño.

Productos personalizados

La impresión 3D también permite desarrollar alimentos con formas y materiales personalizados. Esto puede parecer una excentricidad, pero la posibilidad de imprimir alimentos a medida está ayudando a algunas personas con problemas para comer o trastornos alimenticios.

Quienes trabajan con esta tecnología sueñan con un mundo en el que vos puedas ingresar diferentes valores en una aplicación. Por ejemplo, las calorías que podés consumir, alimentos a los que sos intolerable o cantidad de grasas o azúcares y luego la máquina lo genere.