Restos óseos encontrados en la cueva Liang Tebo de Borneo por un equipo de arqueólogos apuntan a que sería la primera evidencia conocida de un acto médico complejo en la Edad de Piedra
Era un niño cuando hubo que amputarle parte de la pierna izquierda. Pero superó la operación y llegó a la juventud. Un caso así hoy no es extraño, pero ocurrió hace 31.000 años y es la evidencia más antigua de un procedimiento de este tipo. Restos óseos encontrados en la cueva Liang Tebo de Borneo por un equipo de arqueólogos apuntan a que sería la primera evidencia conocida de un acto médico complejo en la Edad de Piedra y que fue realizado por alguien experto en su época, según publicó la revista Nature.
La teoría predominante es que la evolución de la medicina surgió con el inicio de las sociedades agricultoras sedentarias, hace unos 10.000 años, sin embargo, los habitantes de Liang Tebo, en la selva tropical de Borneo, eran cazadores-recolectores muy anteriores."El descubrimiento de un amputado de hace 31.000 años en Borneo tiene importantes implicaciones para nuestra comprensión de la historia de la medicina", declaró uno de los directores de la investigación.
El estudio, realizado con el Centro indonesio de Arqueología, Lengua e Historia y la Universidad de Sídney, parte del descubrimiento, en el año 2000, de un esqueleto de unos 19 o 20 años en el momento de la muerte al que le faltaba el pie izquierdo, parte de la tibia y del peroné. Los análisis confirmaron crecimientos óseos relacionados con la cicatrización. Además, el pequeño tamaño de la tibia y el peroné en comparación con la pierna sana sugiere que se trató de una herida de la infancia.
Los autores de la investigación proponen que esta persona sobrevivió con la movilidad alterada y vivió entre seis y nueve años más en una de las comunidades de artistas más antiguas conocidas. Las marcas que presentan los huesos no son compatibles con una amputación no quirúrgica. Las que aparecen luego de un trauma, por ejemplo, "no causan un corte oblicuo limpio", como en este caso, y las de un accidente o ataque de un animal suelen presentar "fracturas trituradas y aplastadas", señala el estudio.
Para los expertos, una de las grandes conclusiones es que la comunidad tenía "conocimientos médicos avanzados para amputar una pierna a un niño y que sobreviviera" en un lugar y un tiempo muy difíciles, donde ya se confeccionaban instrumentos de piedra afilados.
El responsable o responsables de la intervención debían de tener un conocimiento detallado de la anatomía de las extremidades y saber manejar venas, nervios y músculos, evitar la pérdida fatal de sangre y las infecciones, además de "haber entendido la necesidad de quitar el miembro para su supervivencia".
El niño era un "componente valioso de su comunidad" y no habría podido sobrevivir sin ayuda luego de la amputación, destaca el estudio. Entonces necesitó cuidados como la limpieza y desinfección de la herida para que sanara hasta formar un muñón.
Los huesos no presentaban evidencias de signos de una infección lo bastante severa como para haber dejado marcas permanentes en ellos, que es la complicación más común en un herida abierta sin un tratamiento antimicrobiano..Los investigadores consideran que en el cuidado del niño probablemente se usaron los recursos botánicos disponibles con propiedades medicinales para prevenir la infección, anestésicos y calmantes.
Los conocimientos sobre anatomía, fisiología y procedimientos quirúrgicos demostrados por esa comunidad es posible que se desarrollaran durante un largo periodo de tiempo a través del método de prueba y error y pasados de generación en generación por transmisión oral, concluyó el estudio.
