Un estudio sugiere que la infección por Covid-19 en padres podría aumentar la ansiedad en su descendencia

Para llevar a cabo el experimento, los investigadores infectaron con SARS-CoV-2 a ratones machos adultos

Un equipo de científicos australianos descubrió que la infección por COVID-19 en ratones machos puede provocar un aumento de la ansiedad en su descendencia, aun cuando la infección haya sido superada antes de la concepción. El estudio, que fue publicado recientemente y aún debe ser replicado en humanos, aporta nuevas evidencias sobre los posibles efectos a largo plazo del coronavirus, incluso más allá de quienes contrajeron la enfermedad.

Para llevar a cabo el experimento, los investigadores infectaron con SARS-CoV-2 a ratones machos adultos. Semanas después, tras su recuperación, estos animales se aparearon. Sus crías, nacidas de madres no infectadas, mostraron mayores niveles de ansiedad y alteraciones en la expresión de genes del hipocampo, una región cerebral vinculada a la memoria y las emociones.

El hallazgo resulta especialmente relevante porque ni las madres ni las crías mostraron rastros del virus, lo que sugiere que los cambios podrían haberse originado en el esperma de los padres. De hecho, los científicos detectaron modificaciones en pequeñas moléculas de ARN —conocidas por regular la expresión genética y desempeñar un papel crucial en el desarrollo cerebral— presentes en los ratones previamente infectados.

Por el momento, los efectos observados parecen limitarse a la primera generación. Los nietos de los ratones infectados no presentaron alteraciones de conducta, aunque sí se registraron leves diferencias en el tamaño y peso al nacer. Según los autores, este fenómeno sería un ejemplo de herencia epigenética, es decir, un tipo de transmisión biológica en la que no se altera la secuencia del ADN, sino su forma de expresarse.

Anthony Hannan, investigador principal del estudio, señaló a la agencia AFP que se necesitan más estudios para confirmar si estos efectos también se producen en humanos. Sin embargo, destacó que existe una importante similitud entre la expresión genética de ratones y personas. “Si estos hallazgos se trasladan a humanos, podrían impactar a millones de niños en todo el mundo y a sus familias, con importantes implicaciones para la salud pública”, advirtió.