Uruguay y el reciclaje: ¿Cómo una colilla de cigarrillo se convierte en pintura?

Teko se dedica a recolectar, gestionar y reciclar estos desechos y convertirlo en materia prima para hacer pinturas.

Este martes finalizó la COP28, la cumbre que realiza las Naciones Unidas por el cambio climático. Esta edición se llevó adelante en Dubái desde el 30 de noviembre al 12 de diciembre bajo el lema "La acción por el clima no puede esperar".

¿Qué pasa en Uruguay? ¿Se están emprendiendo acciones para mitigar el cambio climático?

En concreto, una sola colilla que cae al suelo puede liberar miles de sustancias tóxicas y contaminar hasta 50 litros de agua y además, tardar hasta 25 años en degradarse.

Desde el 2019 Teko se dedica a recolectar, gestionar y reciclar estos desechos tan comunes en la ciudad y convertirlo en materia prima para hacer pinturas.

"Teko es un emprendimiento de triple impacto porque trabajamos en lo social, económico y medioambiental para evitar que las colillas lleguen al ambiente", dijo a Telemundo Nicolás Montossi, emprendedor responsable de Teko.

Las pinturas llegaron casi por casualidad, ensayo, prueba y sobre todo, observación: "La idea era recuperar el filtro y la etapa inicial era para fabricar armazones de lentes, pero en una de las etapas investigamos para ver si se podía hacer una especie de esmalte y raíz de eso surgieron las pinturas", apuntó.

De esta manera, lo que es un desecho se convierte en materia prima y hay de todo tipo y color. "Tenemos distintas fórmulas, si nos solicitan una pintura para pared hacemos una fórmula para pared, puede ser para piso y hace poco pintamos veredas y cordones en Maldonado", agregó Montossi.

"Si este residuo tiene que tener un destino puede ser el espacio público y para eso estamos desarrollando varias fórmulas", subrayó.

Uno de los espacios donde se puede ver el destino final de estas colillas es en las paredes del Teatro Solís, donde el color se apodera de tres murales muy especiales.