"Así habló el cambista", una mirada sobre la codicia, la corrupción y los límites morales

Una mezcla de thriller y comedia negra, coproducida entre Argentina, Alemania y Uruguay y basada en la novela homónima del uruguayo Juan Enrique Gruber. La crítica de Carlos Dopico.

la crítica de Carlos Dopico

A penas meses después de estrenar Belmonte, Federico cote Veiroj, el responsable antes de títulos como Acné, La vida útil y El apóstata regresa a la salas cinematográficas con su quinto largometraje, Así habló el cambista.

Después de varios proyectos de presupuesto acotado Veiroj encaró una realización de mayor despliegue y elenco consagrado sin perder su sello personal detrás de la cámara.

Así habló el cambista es una mezcla de thriller y comedia negra coproducida entre Argentina, Alemania y Uruguay y basada en la novela homónima del uruguayo Juan Enrique Gruber, publicada en el 1979, en plena dictadura de ambos márgenes del Plata.

Cote llegó a aquel título por casualidad hace ya 7 años y la sensación al leerlo fue de alto impacto.

La película de ambientación de época transcurre a lo largo de 3 décadas, entre los 50 y 70s, en Uruguay y plantea una mirada sobre la codicia, la corrupción y los límites morales.

Daniel Hendler, amigo personal de Veiroj desde hace 3 décadas fue el elegido para vestir las prendas de Humberto Brause y con un aplique en su dentadura lograr una interpretación de matices desbordante.

La cinta narra las triquiñuelas financieras para lavar dinero en Uruguay. Brause comienza una meteórica carrera en la compra y venta de divisas, apadrinado por su propio suegro, Schweinsteiger al que compone Luis Machín, cuya hija interpreta Dolores Fonzi.

Ciego por su excesiva ambición, Humberto se lleva por delante a todo aquel que se cruce en su camino.